INTRODUCCIÓN

La Casa de Cervantes de Valladolid constituye uno de los principales referentes del patrimonio literario español. Se trata de la única vivienda conservada y documentalmente identificada en España en la que residió Miguel de Cervantes Saavedra. Su conservación ha permitido reconstruir con notable precisión el ambiente doméstico en el que vivió durante su estancia en Valladolid y conocer mejor algunos aspectos de su actividad literaria y de su vida cotidiana.

La vivienda se encontraba extramuros de la ciudad, en una zona de huertas conocida como el Rastro Nuevo o calle del Rastro de los Carneros. Formaba parte de un conjunto de cinco casas construidas hacia 1601 por el maestro de obras Juan de las Navas. Estaba situada junto a un puente que salvaba el ramal meridional del río Esgueva, cuyo cauce discurría aproximadamente por la actual calle Miguel Íscar.

CERVANTES EN VALLADOLID

Miguel de Cervantes contrajo matrimonio el 12 de diciembre de 1584 con Catalina de Salazar y Palacios, una joven de diecinueve años perteneciente a una familia hidalga de Esquivias, que aportó al matrimonio tierras y viñedos. No tuvieron descendencia, aunque Catalina acogió como un miembro más de la familia a Isabel de Saavedra, hija natural del escritor.

Cervantes llegó a Valladolid en 1604, coincidiendo con el traslado de la corte de Felipe III a la ciudad. Se instaló en el piso principal de una casa en la calle El Rastro Nuevo de los Carneros, donde convivió con sus hermanas Andrea y Magdalena, su hija Isabel, su sobrina Constanza y la criada María de Ceballos. La documentación conservada demuestra que, al menos desde 1605, Catalina de Salazar también residía junto a su marido.

Durante su estancia en Valladolid concluyó la preparación para la imprenta de la primera parte de Don Quijote de la Mancha y realizó las gestiones necesarias para su publicación. La novela vio la luz en Madrid a comienzos de 1605. Muchos cervantistas consideran probable que durante estos años comenzara asimismo la redacción de la segunda parte del Quijote, aunque esta no aparecería publicada hasta 1615.

Varias de sus Novelas ejemplares contienen referencias fácilmente identificables con la ciudad de Valladolid. En ellas aparecen el Hospital de la Resurrección, la Puerta del Campo, la de San Andrés, la iglesia de San Lorenzo o la Fuente de Argales, demostrando el profundo conocimiento que Cervantes tenía de la ciudad.

En El coloquio de los perros, la conversación entre Cipión y Berganza se desarrolla en el Hospital de la Resurrección. Berganza relata que había servido como perro guardián en una mancebía y Cervantes describe con extraordinario realismo hospitales, calles, posadas y ambientes populares, al tiempo que desarrolla una profunda crítica moral y social. Conviene distinguir, sin embargo, entre el escenario literario y la realidad histórica de los edificios. Los historiadores han debatido la localización exacta de una mancebía y su relación con el Hospital de la Resurrección, aunque parece evidente que Cervantes conocía perfectamente este sector de la ciudad, cerca de su vivienda.

En La ilustre fregona menciona la Fuente de Argales, una de las obras hidráulicas más importantes emprendidas por la Monarquía Hispánica. Invita a los protagonistas a visitarla cuando escribe: «…querían ir a ver la fuente de Argales, que comenzaba a conducir agua a la ciudad por grandes y espaciosos acueductos…». Este pasaje constituye un valioso testimonio del prestigio que alcanzó esta infraestructura hidráulica entre sus contemporáneos. También cita la Puerta del Campo como punto de encuentro entre Avendaño y su ayo. Algunos investigadores identifican esta puerta con la del Campo de San Andrés o Campillo, mientras que otros consideran más probable que se trate de la Puerta del Campo de Marte.

En La gitanilla hay una referencia a la visita que la reina Margarita de Austria realizó a la iglesia de San Lorenzo para asistir a misa tras el nacimiento del príncipe Felipe, futuro Felipe IV. Cervantes escribe: «…les contaré un romance de cuando la Reina nuestra señora salió a misa de parida en Valladolid a San Llorente». La alusión constituye una prueba más de su conocimiento de la vida cortesana y de la ciudad.

En el casamiento engañoso, la narración comienza con una de las descripciones urbanas más conocidas de Valladolid: «Salía del Hospital de la Resurrección, que está en Valladolid, fuera de la Puerta del Campo…». Tradicionalmente, esta puerta se ha identificado con la del Campo de Marte, aunque no todos los especialistas comparten esta interpretación.

GASPAR DE EZPELETA

La estancia de Cervantes en Valladolid quedó marcada por el conocido proceso judicial abierto tras la muerte del caballero Gaspar de Ezpeleta, episodio que acabaría proporcionando la prueba documental más sólida para identificar la casa donde residía el escritor.

En la noche del 27 de junio de 1605, Gaspar de Ezpeleta, caballero de la Orden de Santiago y recién llegado a la corte vallisoletana, fue gravemente herido por un desconocido embozado en las inmediaciones del Rastro de los Carneros, junto al puente sobre el ramal meridional del Esgueva. Era una zona de frecuente tránsito de caballeros y de intensa vida nocturna, circunstancias que favorecían las reyertas y los delitos.

Malherido, Ezpeleta consiguió llegar hasta el portal de la casa donde vivía Cervantes. Los vecinos acudieron inmediatamente en su auxilio, entre ellos el propio escritor, el cronista Esteban de Garibay y otros residentes. Fue trasladado al aposento de doña Luisa de Montoya, donde recibió la asistencia de un cirujano y los últimos sacramentos. Presentaba dos profundas heridas, una en el muslo y otra en el vientre, y falleció dos días después.

El hecho de que el herido hubiese sido atendido en aquella vivienda y de que sus pertenencias quedaran depositadas en la casa del escritor hizo que la investigación judicial se centrara inmediatamente en los moradores del edificio. Gracias a la conservación íntegra del proceso, los cervantistas han podido identificar con absoluta seguridad la actual Casa de Cervantes como su residencia durante su estancia en Valladolid.

Aquella misma noche acudió el alcalde Cristóbal de Villarroel, con un escribano y varios alguaciles. Tomó declaración al cirujano, al propio Ezpeleta mientras estuvo con vida y, posteriormente, interrogó uno por uno a todos los vecinos, comenzando por Cervantes. Entre los efectos personales del caballero aparecieron valiosas joyas y un papel que apuntaba a una posible relación con una mujer casada, circunstancia que orientó la investigación hacia un posible crimen de honor.

Las pesquisas se extendieron también a la familia de Cervantes, pues circulaban rumores sobre la frecuente presencia de caballeros en la vivienda. Conforme a la estricta moral de la época, aquellas visitas despertaron sospechas y dieron origen a numerosas murmuraciones acerca de la conducta de las mujeres de la familia.

Como consecuencia de la investigación, Cervantes y varios miembros de su entorno fueron detenidos preventivamente y sometidos a diversos interrogatorios, aunque finalmente quedaron en libertad al no hallarse indicios que los relacionasen con el crimen. El escritor tuvo que defender su honor frente a rumores que pretendían vincularlo con un ambiente poco decoroso, cuando la documentación demuestra que su única intervención consistió en auxiliar al herido y custodiar sus pertenencias.

Como ocurría con frecuencia en los delitos relacionados con el honor, el proceso terminó sin que pudiera identificarse al autor de la agresión ni esclarecerse plenamente el móvil del crimen. Algunos historiadores consideran que el silencio judicial pudo estar relacionado con la voluntad de proteger la identidad de una mujer casada implicada en los hechos, aunque esta hipótesis no ha podido demostrarse documentalmente.

Desde el punto de vista biográfico, el proceso Ezpeleta muestra a Cervantes viviendo en una casa de vecinos situada en un barrio periférico, pero muy próximo a la Corte, dentro de un ambiente urbano donde convivían la vida cortesana, las murmuraciones y los conflictos de honor. Históricamente, el expediente constituye una de las fuentes documentales más importantes para conocer la vida del escritor y localizar con exactitud la vivienda que habitó en Valladolid.

EL EDIFICIO Y SUS CARACTERÍSTICAS

La Casa de Cervantes forma parte de un conjunto de viviendas construidas a comienzos del siglo XVII por Juan de las Navas. Se trata de un sobrio ejemplo de arquitectura doméstica castellana propia de la época.

Su fachada de ladrillo, los balcones de hierro forjado y la distribución interior de las estancias permiten comprender cómo era la vivienda de una familia acomodada de clase media durante el Siglo de Oro.

Naturalmente, el mobiliario original no se ha conservado. Sin embargo, las distintas dependencias han sido reconstruidas con gran fidelidad mediante muebles, enseres y objetos decorativos auténticos del siglo XVII. El visitante puede recorrer el despacho, el comedor, la cocina y los dormitorios, obteniendo una imagen muy aproximada de la vida cotidiana de Cervantes y de su familia.

En el jardín sobresale la hornacina situada en el lado occidental, donde desde 1917 se conserva la escultura del Cristo Resucitado, procedente del desaparecido Hospital de la Resurrección.

DE VIVIENDA A MUSEO

Tras la marcha de Cervantes de Valladolid en 1606, la vivienda pasó por diversos propietarios y continuó utilizándose como casa de alquiler durante más de dos siglos, hasta quedar prácticamente olvidada.

En 1872 nació el Ateneo Cervantino y, posteriormente, la Sociedad Casa de Cervantes, instituciones que promovieron diversas iniciativas encaminadas a preservar el inmueble.

A comienzos del siglo XX, el marqués de la Vega-Inclán, con el respaldo de Alfonso XIII y del hispanista norteamericano Archer M. Huntington, impulsó la restauración y protección definitiva del edificio. Una vez recuperado, fue abierto al público y desde 1948 forma parte de la red de museos estatales.

En 2005, con motivo del cuarto centenario de la publicación de la primera parte de Don Quijote de la Mancha, se llevaron a cabo nuevas actuaciones de restauración y mejora que afectaron tanto al edificio como a los jardines, garantizando su adecuada conservación.

La Casa de Cervantes constituye hoy uno de los principales centros dedicados a la conservación y difusión de la vida y la obra del escritor y representa una visita imprescindible para comprender la estrecha relación que unió a Miguel de Cervantes con la ciudad de Valladolid.

 

PARA MÁS INFORMACIÓN PUEDES CONSULTAR A:

1-Alonso Cortés, Narciso. Cervantes en Valladolid. Casa de Cervantes, 1918.

2-Val Sánchez, José Delfín. Cervantes en Valladolid. Ayuntamiento de Valladolid, 2016.

3. Cervantes en Valladolid: Proceso de Ezpeleta (1605). Valladolid: Grupo Pinciano, 1992.

4. Astrana Marín, Luis. Vida ejemplar y heroica de Miguel de Cervantes. Madrid, 1948.  

5. Sanz y Ruiz de la Peña, Nicomedes. La Casa de Cervantes en Valladolid.

6- Sangrador y Vitores, Matías. Historia de la muy noble y leal ciudad de Valladolid.

7- Bennassar, Bartolomé. Valladolid en el Siglo de Oro.

8- Urrea Fernández, Jesús. Valladolid en el siglo XVII.