NARRATIVA HISTÓRICA

San Albano, conocido como el Real Colegio de los Ingleses, es una institución que nació por la cuestión religiosa y la política inglesa, la diplomacia internacional y la reforma anglicana.

Enrique VII llegó al trono en 1485. Inglaterra en ese momento reconocía la autoridad del Papa, mantenía monasterios y órdenes religiosas y el catolicismo dominaba la vida política y social. Mantuvo buenas relaciones con el papado porque tenía que consolidar la legitimidad de la dinastía Tudor después de la Guerra de las Rosas (Wars of the Roses) y la aprobación del papa fortalecía su autoridad.

El reino inglés puso en marcha una serie de matrimonios diplomáticos con monarquías católicas europeas para afianzar la dinastía y asegurar alianzas. La más importante fue la de su hijo Arturo con Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos, en 1501. El heredero murió muy joven y Catalina tuvo que casarse con su hermano Enrique VIII.

El movimiento protestante de Martin Luther surgió después de la muerte de Enrique VII, pero durante su reinado se fueron cultivando los cambios religiosos que ocurrirían después.

 El 1 de octubre de 1517, Martín Lutero publicó sus 95 tesis en Wittenberg, criticando la práctica de las bulas. A partir de ese momento se desarrolló la Reforma protestante, que se extendió por muchos territorios europeos. En el año 1521, Lutero fue excomulgado por el papa León X y, tras la Dieta de Worms, quedó fuera de la Iglesia católica.

En el año 1527, Enrique VIII pidió al papa la anulación de su matrimonio con Catalina de Aragón, que no le fue concedida. En 1533, el arzobispo Thomas Cranmer declaró nulo el matrimonio y Enrique se casó con Ana Bolena; el papa Clemente VII lo excomulgó. En 1534, el Parlamento inglés aprobó el Acta de Supremacía, que reconocía al rey como «Cabeza Suprema» de la Iglesia de Inglaterra.

Isabel I de Inglaterra dio comienzo a su reinado en 1558 y un año después desarrolló la Reforma anglicana. Durante su reinado, el catolicismo fue proscrito. Los jóvenes ingleses con vocación católica no podían formarse en Inglaterra y buscaron un país donde pudieran hacerlo. Se escogió España y Valladolid por su importancia política y religiosa; un lugar donde los seminaristas estuvieran protegidos y donde había un notable ambiente universitario y religioso.

En 1588 llegaron a Valladolid los primeros seminaristas ingleses a los que ayudó el Ayuntamiento. Un estudio de la Universidad de Valladolid señala que el Ayuntamiento acordó concederles 100 ducados durante cuatro años.

En 1589, el padre Robert Persons fue autorizado por Felipe II para fundar el primer seminario en España bajo el nombre de Real Colegio de San Albano. El rey quería que el colegio tuviera como finalidad formar sacerdotes católicos para que en Inglaterra ejercieran su ministerio y mantuvieran viva la fe aun a riesgo de ser ejecutados. Se levantó bajo la advocación de San Albano, primer mártir de Inglaterra. Un nombre simbólico para recordar a los seminaristas, que podrían enfrentarse al martirio al volver a su país. De hecho, muchos fueron ejecutados y hoy son venerados como santos y mártires.

En 1590, el colegio recibió en cesión unas casas en la actual calle Don Sancho para establecer su sede, que sigue en el mismo lugar.

El 30 de junio de 1596, una gran flota angloholandesa, mandada por Charles Howard, atacó Cádiz para apoderarse de algunos barcos españoles y debilitar a la Monarquía Hispánica. Cádiz fue saqueada durante días, profanando edificios religiosos. La tradición del Colegio de San Albano señala que la imagen de la Virgen con Niño fue sacada de su lugar de culto, arrastrada por las calles gaditanas y mutilada. Los soldados le cortaron los brazos y la acuchillaron el rostro; el Niño Jesús quedó prácticamente destruido y la talla abandonada fuera de la ciudad. Fue recuperada y estuvo bajo la protección de los condes de Santa Gadea en Madrid.

En 1600, el Colegio de San Albano de Valladolid consiguió la imagen para su institución y convertir su custodia en un acto de reparación por el sacrilegio cometido por sus compatriotas. La imagen fue recibida solemnemente el 8 de septiembre de 1600. El nombre de «Vulnerata» procede de la agresión sufrida por la imagen y fue un término que empleó el obispo de Valladolid Bartolomé de la Plaza en el sermón.

El edificio monumental son las obras que comenzaron en 1672. El resultado fue uno de los conjuntos más interesantes del barroco vallisoletano.

En el siglo XVIII, el colegio siguió vinculado a la Compañía de Jesús, que administraba y dirigía la institución, aunque no era propiedad de la Compañía, sino de la Misión de Inglaterra. En este siglo se hicieron algunas obras adicionales y en la entrada al colegio se colocó el escudo Carlos III como vínculo con la corona.

En la noche del 2 de abril de 1767, las tropas reales ocuparon el colegio dentro de la operación de expulsión de los jesuitas.

Después de la expulsión de los jesuitas y gracias a la gestión de los obispos católicos ingleses, el colegio quedó bajo patronato de la Corona, conservando su función y, por tanto, no fue suprimido como institución. Desde ese momento fueron los propios sacerdotes ingleses los que asumieron su dirección. Su primer rector inglés fue Thomas M. Perry, que volvió a la iglesia. 1768

La ocupación napoleónica provocó una situación especialmente difícil que se sumó a los serios problemas económicos. Tuvieron que vender objetos de plata, ornamentos y libros valiosos para mantener su funcionamiento. A pesar de las dificultades, siguió siendo un seminario inglés. En 1813, William Irving asumió el rectorado, después de que Richard Cowban hubiese ejercido el cargo desde 1808.

Después de la ocupación, entre 1822 y 1825, hubo que hacer obras de restauración. Thomas Sherburne, vicerrector, llegó incluso a aportar dinero propio para las reparaciones.

A diferencia de muchos conventos vallisoletanos, San Albano no fue suprimido por la Desamortización porque mantenía su carácter de seminario y continuaba bajo patronato de la Corona.

Durante el siglo XX continuó siendo un centro de formación de jóvenes católicos británicos.

LA ARQUITECTURA DEL COLEGIO

En el siglo 1672 se construyó el conjunto monumental que hoy conocemos. El proyecto del conjunto lo diseñó el jesuita Pedro Matos a partir de indicaciones y modelos proporcionados por el padre Manuel de Calatayud y bajo la dirección de obra del maestro Pedro de Vivancos. El resultado fue uno de los conjuntos más sobresalientes del barroco vallisoletano.

Lo más interesante es la iglesia y su planta ovalada centralizada; una solución poco habitual en la arquitectura religiosa castellana. El templo se organiza alrededor de un espacio central cubierto por una gran cúpula ovalada, que constituye el elemento dominante. Alrededor se disponen capillas rectangulares comunicadas entre sí, y sobre ellas hay tribunas, recurso muy relacionado con la arquitectura religiosa. En la capilla mayor se encuentra el retablo de Nuestra Señora de la Vulnerata.

El interior está profusamente decorado con yeserías barrocas. La cúpula y sus elementos arquitectónicos contribuyen a crear un espacio donde la arquitectura, la pintura y la decoración forman un conjunto unitario.

El colegio se organiza en torno a un claustro de dos pisos de planta cuadrada, construido en ladrillo con pilastras que proporcionan ritmo y sobriedad al conjunto. Las galerías funcionan como elemento distribuidor de las dependencias colegiales: aulas, habitaciones, refectorio, biblioteca y servicios. Los corredores estaban enriquecidos con pinturas, retratos y objetos de la historia del colegio. 

Entre las dependencias destaca el refectorio, levantado en el siglo XVIII; una sala rectangular cubierta por tramos: dos de bóveda de cañón con lunetos y otro con una cúpula ovalada donde se conserva la pintura del Éxtasis de María Magdalena de Francisco Solís.

En la biblioteca, tiene fondos procedentes de la institución y de otros colegios ingleses que fueron clausurados después de la expulsión de los jesuitas en 1767.

LA FACHADA COMPLETA DEL COLEGIO.

La fachada exterior es de ladrillo cara vista, muy propia de la arquitectura barroca vallisoletana. El conjunto es reflejo de dos partes claramente diferenciadas: la iglesia y el colegio.

La fachada de la iglesia se organiza verticalmente en dos cuerpos, unidos lateralmente mediante arbotantes curvos, recurso que, además de contribuir a la estabilidad de la construcción, proporciona al frente una característica silueta barroca. En el cuerpo inferior se abre la portada del templo, formada por un arco de medio punto. Sobre ella se dispone una hornacina que alberga la imagen de la Inmaculada. El resto es un gran paño vertical con otra hornacina en la parte superior con la escultura en alabastro de san Albano. El ático del muro contribuye a dar sentido al conjunto, relacionándolo con la espadaña lateral del campanario. 

Junto a la iglesia se encuentra la fachada de entrada al colegio, formada por una puerta adintelada, enmarcada por sencillas molduras de piedra. Sobre ella se dispone una concha y, por encima de la venera, aparece el escudo real de Carlos III. Su presencia tiene un claro significado institucional y manifiesta la protección de la Corona sobre el establecimiento. La composición se remata en el ático con una espadaña campanario que contribuye a integrar visualmente la entrada del colegio con el conjunto arquitectónico.

ELEMENTOS DISTINTIVOS DEL COLEGIO

El retablo mayor con la imagen de la Virgen Vulnerata es la pieza fundamental de la iglesia. A ambos lados aparecen Santo Tomás Becket y San Eduardo el Confesor, y en el ático San Albano, titular del Colegio.

La historiografía reciente dice que el retablo fue encargado al ensamblador Blas Martínez de Obregón en 1677. Las esculturas de San Albano, Santo Tomás Becket y San Eduardo el Confesor han sido atribuidas a Francisco de Rincón.

El Retablo de San Miguel es uno de los conjuntos escultóricos sobresalientes. Se pueden identificar a San Miguel, San Gabriel, San Rafael y una Inmaculada relacionados con José de Rozas.

Las capillas laterales contienen retablos barrocos con temas muy propios de la espiritualidad jesuítica: la Pasión de Cristo, la Piedad, la Virgen y Jesús, los santos jesuitas. Son conjuntos tallados por Juan y Pedro de Ávila, Juan Antonio de la Peña y Alonso de Rozas. Una pieza particularmente destacable es Nuestra Señora de la Pasión, de Pedro de Ávila, realizada hacia 1702.

Diego Díez Ferreras pintó la decoración de la cúpula, un extraordinario ciclo de ocho grandes lienzos sobre la profanación de la Vulnerata y su llegada a San Albano.

 

PARA MÁS INFORMACIÓN, SE PUEDE CONSULTAR A:

  1. WILLIAMS, Michael E., St. Alban’s College, Valladolid: Four Centuries of English Catholic Presence in Spain. Londres: C. Hurst & Co., 1986.
  2. BURRIEZA SÁNCHEZ, Javier, Una isla de Inglaterra en Castilla: el Colegio de los Ingleses de Valladolid. 2000.
  3. BURRIEZA SÁNCHEZ, Javier, Virgen de los ingleses, entre Cádiz y Valladolid. Valladolid: Real Colegio de San Albano, 2008.
  4. MARTÍN GONZÁLEZ, Juan José. Catálogo Monumental de la Provincia de Valladolid: Diputación de Valladolid, 1987.
  5. ALONSO ÁLVARO, María, Papel político y cotidianidad en el Colegio de los Ingleses de Valladolid.
  • BURRIEZA SÁNCHEZ, Una isla de Inglaterra en Castilla.