La iglesia de Nuestra Señora del Rivero, en San Esteban de Gormaz, conserva una notable colección de capiteles románicos fechados hacia el siglo XII, distribuidos entre la galería porticada y el interior del templo. Su programa escultórico combina motivos vegetales, escenas bíblicas, animales reales y fantásticos, así como figuras humanas de variada interpretación. Entre ellas destacan personajes de inspiración oriental que reflejan la compleja realidad social, cultural y militar de la frontera medieval.
Durante siglos, San Esteban de Gormaz fue un territorio fronterizo entre los reinos cristianos y al-Ándalus, un espacio de contacto donde convivieron e intercambiaron influencias artísticas diversas. Esa realidad se manifiesta en la iconografía de estos capiteles, cuyo repertorio decorativo incorpora un marcado contenido simbólico y moralizante, característico del arte románico.
Los capiteles están labrados en piedra con técnicas que oscilan entre un modelado profundo, de acusado volumen escultórico, y relieves más planos y esquemáticos. Su estilo guarda una estrecha relación con el de la cercana iglesia de San Miguel y con otros templos románicos de la Ribera del Duero soriana.
Los historiadores del arte suelen agrupar los capiteles del Rivero en varios conjuntos temáticos. El primero reúne representaciones de animales, escenas de caza y figuras procedentes del bestiario medieval. Aparecen leones, aves devorando sus presas y una sirena de cola bífida. Estos motivos, frecuentes en el repertorio románico, simbolizan las virtudes y los vicios, el poder o la permanente lucha entre el bien y el mal. Un segundo grupo está integrado por figuras humanas. Algunas pertenecen al ámbito religioso, como un clérigo con báculo o un monje leyendo; otras representan escenas profanas, como un músico tocando una vihuela. También aparecen personajes vestidos con túnicas largas, caperuzas o turbantes, cuya indumentaria ha sido interpretada por algunos investigadores como propia de guerreros andalusíes o habitantes de la frontera, aunque no existe consenso sobre su identificación. El tercer conjunto corresponde a la decoración vegetal y geométrica. Tallos serpenteantes, palmetas, rosetas de seis pétalos y otros motivos enlazan con repertorios ornamentales de tradición hispanomusulmana. En la galería porticada predominan las cestas decoradas con elegantes composiciones vegetales de gran calidad artística.
En los capiteles de la portada destacan un músico tocando una vihuela, una bailarina y una serpiente. El escultor combina escenas de carácter profano con elementos propios de la simbología moral del románico.
En el interior del templo, los capiteles del arco triunfal muestran caballos, leones y diversas figuras humanas, entre ellas un personaje identificado tradicionalmente como un clérigo.
Desde el punto de vista estilístico, los capiteles de Santa María del Rivero responden plenamente a las características del románico soriano. Las figuras presentan una marcada tendencia a la síntesis formal, sin perder el equilibrio compositivo dentro del reducido espacio del cesto. Destacan el tratamiento de los cabellos, los pliegues de las vestiduras y la expresividad de los rostros, recursos que aportan dinamismo y vitalidad al conjunto.
Especial interés reviste la ventana interior del ábside norte, enmarcada por columnas cuyos capiteles presentan una iconografía singular. En uno de ellos aparece una mujer acompañada por un niño, ambos montados sobre un asno, mientras un personaje situado en la cara contigua parece guiar al animal. Tradicionalmente, esta escena se identifica con la Huida a Egipto, aunque algunos autores han propuesto, con menor aceptación, que pudiera representar el viaje a Belén.
La composición sitúa a la Virgen María como figura principal, sosteniendo al Niño Jesús mientras cabalgan sobre el asno. José conduce el animal apoyándose en una vara de caminante, aludiendo al largo viaje emprendido para escapar de la persecución ordenada por Herodes. La escena transmite una serena confianza en la protección divina.
El capitel destaca por la riqueza de sus detalles. Las largas túnicas muestran pliegues cuidadosamente tallados y los rostros, aunque esquemáticos y ajustados a los cánones románicos, expresan con notable eficacia la aceptación de la voluntad divina. El asno aparece representado con un apreciable sentido naturalista, reflejando el esfuerzo y el cansancio propios del camino.
Más allá de la identificación concreta de la escena, el relieve posee un profundo contenido simbólico. La Huida a Egipto constituye uno de los temas recurrentes de la iconografía románica y se interpreta como una imagen de la protección divina frente a la persecución y el mal, subrayando la confianza en la providencia y la promesa de salvación.
En el capitel del lado opuesto figuran varios personajes vestidos con túnicas y turbantes, identificados por algunos especialistas como personajes del ambiente fronterizo, posiblemente relacionados con la población andalusí o mozárabe. La disposición de sus brazos ha dado lugar a distintas interpretaciones: para unos aludiría a la entrada de Cristo en Jerusalén durante el Domingo de Ramos; para otros evocaría la acogida de un ejército liberador.









PARA MÁS INFORMACIÓN, SE PUEDE CONSULTAR A:
- Contreras López de Ayala. Epigrafía de las iglesias románicas de Soria. Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, 1931.
- Garrido, J. L. San Esteban de Gormaz. En Enciclopedia del Románico en Castilla y León. Fundación Santa María la Real.
- García Guinea, M. A. Arte románico. Aguilar de Campoo, 2002.
- Lorenzo Arribas, J. M. Paisaje interior. Catálogo de la exposición Las Edades del Hombre. Soria, 2009.
- Ortego Frías, Teógenes. «El románico de San Esteban de Gormaz: una fecha y dos artífices desconocidos». Celtiberia, 1957.