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Colón, una vez asentado durante su primer viaje en La Española, se hizo a la mar rumbo noroeste. Tres días después, el 27 de octubre de 1492, avistaron una nueva tierra: la costa cubana, que llamaron “Juana” en honor al príncipe Juan, que era el heredero de la corona. Fueron costeando el litoral cubano, entrando en una bahía de la que dijo el almirante que era “un lugar muy hermoso, ancho y profundo para poder navegar sin peligro”. La mayor parte de los expertos creen que eran tierras de la bahía de Bari. Días después, las naves estuvieron evaluando los relieves de la orilla marítima. Llegaron al desagüe de un río que llamó “Río Luna” y otro más caudaloso al que puso el nombre “Río de los Mares”. Según los historiadores y siguiendo “las Cartas de las Indias”, Colón, cuando desembarcó, se arrodilló y con la cabeza inclinada dio gracias a Dios. “Señor, esta es la tierra más hermosa que ojos humanos hayan visto”. Había casas de madera con cubiertas de paja y redes, cordeles y anzuelos colgados, útiles de pescadores. Eran indios taínos que, como en La Española, estaban organizados en cacicazgos. Su cultura se basaba en mitos, leyendas y canciones que transmitían su historia y conocimientos.

El Almirante ocupó las nuevas tierras en nombre de los Reyes de España, pero no estableció ningún asentamiento en ese momento. Mandó a dos de sus hombres para que durante una semana exploraran el interior de la isla.

En 1494, Colón embarcó de nuevo para buscar una ruta marítima alternativa a las Indias Orientales y se encontró al oeste de la isla Juana un pequeño islote que llamó Evangelista y que ahora es conocido como Isla de la Juventud.

En 1500, los reyes enviaron a Francisco de Bobadilla a La Española para investigar las acusaciones contra Colón. Bobadilla, tras escuchar los testimonios, decidió destituir a Colón como gobernador y virrey de las Indias.

Después de la caída en desgracia de Colón y del desafortunado gobierno de Bobadilla, Nicolás Ovando fue nombrado en septiembre de 1501 gobernador de las islas y tierra firme del nuevo mundo. Armó la mayor flota enviada al Atlántico. Se puso en marcha con 32 navíos en los que embarcaron 2.500 hombres, entre gentes de tropa y oficios. Subió a los barcos semillas y ganado caballar y doméstico; herramientas útiles para la agricultura, armas, municiones y pólvora para la guerra. A Ovando le acompañaron Francisco Pizarro, Juan Ponce de León, Bartolomé de las Casas, Lucas Vázquez de Ayllón y otros hombres que serán protagonistas en el futuro. Embarcaron también doce monjes de la orden franciscana.

Ovando tenía las órdenes de buscar recursos naturales, especialmente oro y plata, y terrenos para el desarrollo agrícola y ganadero con los que sostener y evangelizar a los nativos.

La reina Isabel murió en Medina del Campo el 26 de noviembre de 1504. En su testamento acordó que la heredera de Castilla era su hija Juana, pero el rey Fernando gobernaría como regente el reino hasta que el hijo mayor de Juana, el infante Carlos (años después el emperador europeo Carlos V), cumpliera veinte años.

En 1504, durante la revuelta taína, Ovando entregó a Diego Velázquez la capitanía de la región Jaragúa, al suroeste de la isla. Un territorio que dominaba la impulsiva y violenta Anacaona. Tenía órdenes de asegurar militarmente la comarca donde se habían asentado algunos españoles rebeldes que vivían protegiéndose y protegiendo a los taínos. Se habían emparentado con las hijas de caciques y estaban rodeados de concubinas. Velázquez los derrotó de manera implacable.

En el año 1508, Ovando ordenó a Sebastián de Ocampo que circunvalara e hiciera un mapa costero de la isla Juana, que era mayor de lo esperado. La isla pasó a conocerse como La Fernandina. Después de la revuelta o guerra contra los taínos, Ovando nombró a Velázquez su ayudante y hombre de confianza.

En 1508, Diego Colón fue nombrado gobernador de las Islas y Tierra Firme, sustituyendo a Nicolás de Ovando. El título de virrey le fue otorgado de manera honorífica, pero no administrativa, lo que dio lugar a un conflicto de derechos de Diego Colón contra la Corona. Tanto Diego Colón como su familia mantuvieron una larga disputa con la Monarquía para hacer valer los derechos heredados de las capitulaciones de Santafé que incluían el título de almirante y los beneficios económicos asociados.

Corría el año 1511 cuando Diego Colón nombró a Diego Velázquez gobernador y adelantado de la Fernandina. Es en ese momento que se inicia la exploración y conquista de la isla. Velázquez armó una flota de cuatro barcos y 400 hombres con sus fondos. Se embarcó Bartolomé de Las Casas como apóstol de los indígenas y varios religiosos dominicos; se pretendía que esta experiencia tuviera mayor componente cristiano y evangelizador que la llevada a cabo en La Española. Pusieron rumbo noroeste. Velázquez tenía como secretario a un joven extremeño llamado Hernán Cortés, de oficio escribano y dueño de una granja en La Española.

Diego y sus hombres desembarcaron en una bahía de la costa sureste de la isla donde vivían indios de la nación taína y establecieron un primer campamento llamado Baracoa.

El cacique Hatuey, que había huido de La Española, reunió a varias tribus para detener el desembarco de Velázquez. Instruido en el arte militar y comprobando que estaban en desventaja, mandó a sus hombres que se embarcasen de nuevo, dejando algunos pertrechos en tierra.

Velázquez, con más voluntad que acierto, entabló negociaciones para que hubiera paz, pero la situación se le fue de las manos por unos o por otros. Sobrevino una rebelión a gran escala. Velázquez desde Baracoa con su pequeño ejército de hombres a pie y a caballo se puso en marcha hacia el oeste. La nación taína era la más numerosa y extendida por la isla. Diego, un hombre curtido en la milicia, doblegó los focos de dura resistencia.    Hatuey huyó a los montes, pero fue perseguido, apresado y condenado a muerte, pero Velázquez tuvo que cambiar la idea de una conquista pacífica para emprender una guerra que, además de costosa para su bolsillo, acarreaba la esclavitud de muchos indígenas. Según Bartolomé de las Casas, a Hatuey se le propuso convertirse al cristianismo, pero lo rechazó argumentando que si iba al cielo, tendría que estar al lado de sus verdugos.

Pánfilo de Narváez y sus hombres, después de desembarcar en Guanacaybo, se unieron a Diego Velázquez. Narváez era un hombre alto, pelirrojo, impulsivo y algo imprudente que había participado en la conquista y pacificación de Jamaica al lado de Juan de Esquivel. Le acompañaban treinta flecheros y muchos indios.

Diego Velázquez con las tropas de Narváez se puso en marcha y, después de unas escaramuzas contra los indios, estos fueron sometidos.

Durante los años 1512 y 1513 prosiguió la conquista de la zona central cubana, estableciendo un asentamiento en Sancti Spiritus donde se produjo un duro enfrentamiento que provocó el cambio de actitud del clérigo Bartolomé de Las Casas. Después de presenciar algunas barbaridades cometidas por Narváez, empezó a considerar su posición personal para convertirse en la voz más crítica de la conquista. El 14 de agosto de 1514, Las Casas denunció la conquista de Camagüey en términos muy duros.

Dominados los taínos, Velázquez siguió adelante sin duros enfrentamientos, solo con alguna escaramuza contra los siboneyes que ocupaban principalmente la zona oriental de la isla y se dedicaban a la caza y a la pesca con canoas.

Velázquez no extendió ni mantuvo una guerra abierta con los guanajatabeyes que habitaban las zonas más occidentales en regiones montañosas y menos accesibles. Su cultura era más simple que la de los taínos y siboneyes.

En la Fernandina encontraron una diversidad cultural de varias tribus indígenas con distintas culturas.

En 1515, Velázquez propuso llamar a la isla Santiago, pero los nativos la conocían como Cua Hua, que quiere decir “lugar de cangrejos”, que eran muy abundantes en sus costas y una importante fuente de alimentación.    Al final, nativos y castellanos la llamaron Cubancan.

Una vez controlada sin demasiado esfuerzo militar la isla, Velázquez dejó las tareas de milicia en manos de sus capitanes para dedicarse a la fundación de núcleos poblacionales. Demostró ser un hombre inteligente para encontrar excelentes lugares de asentamiento. En 1511 fundó la primera ciudad de Cuba: Asunción de Baracoa y después San Salvador de Bayamo, en noviembre de 1513; en ese mismo año Santiago, donde fijo la sede y capital. En 1514, Sancti Spíritus y Puerto Príncipe.

Supo localizar buenos puertos de vida comercial y como base de futuras expediciones: La Habana, en el noreste de la isla, fue durante siglos una de las joyas territoriales españolas, lo mismo que Santiago de Cuba, en el suroeste, que se convirtió en una base logística impecable de futuro.

Velázquez, para mantener el crecimiento económico de los asentamientos, utilizó a los nativos capturados en la guerra dentro del orden de las encomiendas. Tenían que trabajar en las granjas de las ricas y prósperas tierras cubanas para explotar las semillas de azúcar, grano y legumbre que los españoles habían llevado al nuevo mundo junto con las herramientas y el ganado de carga. Explotaron y comercializaron el algodón, planta conocida, pero poco productiva, con los nativos.

El 10 de febrero de 1516, por petición de Velázquez, se creó el Obispado de Cuba, con sede original en Baracoa, aunque en 1523 fue trasladada a Santiago de Cuba.

Una vez sometida Cuba, Velázquez en 1517 envió una expedición por mar hacia el oeste al mando de Francisco Hernández que, después de mandar un comunicado a Santiago de Cuba, murió con la mayoría de sus hombres tras un encuentro con guerreros mayas.

  

PARA MÁS INFORMACIÓN, CONSULTAR A.

1- Santa Cruz y Mallén, F.J. (1940). Historia de familias cubanas. Tomo I. La Habana: Editorial Hércules.

2- Thomas Hugh (2003).  El imperio español: Barcelona Planeta.  

3- Quién es quién de los conquistadores. Barcelona: Salvat. 

4- Miralles.  Hernán Cortés, inventor de México. ABC.  

5-FUentenebro Zamarro, Francisco (1991). Segovianos en el descubrimiento de América. Madrid

7-is Arranz Márquez. Diego Velázquez de  Cuéllar Real Academia de la Historia. Consultado el 21 de abril de 2020.

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