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Colón emprendió en 1498 su tercer viaje. Salió de Sanlúcar de Barrameda con 8 navíos y el buque insignia.    En las dos carabelas llevaron provisiones y unos 60 soldados al mando de Pedro Fernández Coronel. En los otros navíos se embarcaron 230 personas con semillas para el campo, polluelos y ganado caballar, vacuno y bovino, casi todos recién nacidos por el poco espacio de los barcos.

Colón tomó un rumbo poco frecuente para evitar a la armada francesa. En Madeira mandó 6 barcos a la Española y el almirante fondeó en La Gomera.

El 21 de junio, puso rumbo a Cabo Verde, donde sufrieron una intensa ola de calor y un mar en calma que duró 8 días. 

El 31 de julio, el marino Alonso Pérez avistó tierra, señalando una isla desconocida de tres cerros que llamaron Trinidad. Costearon el sur de la isla y entraron en un golfo que era conocido por los nativos como Paria. La corriente del agua era tan fuerte y caudalosa que solo podía venir del desagüe de un gran río. Y era verdad: el Orinoco, que cerca de la costa, se ramifica en pequeños regatos que allí se llaman caños y forma uno de los deltas más grandes del mundo. Se pusieron de nombre «la boca de serpiente». En la costa consiguieron algunas perlas.

Cuando los indios vieron los barcos, se lanzaron al mar con 3 docenas de canoas y empezaron a arrojar flechas. Colón mandó a un ballestero lanzar algunas saetas y los indígenas se retiraron a la otra carabela en son de paz. Se dio la bienvenida al cacique con el regalo de un sayo y un bonete.

El día 3 de agosto desembarcaron en Macuro. Fue realmente el primer desembarco continental. Vieron casas de madera con techos de paja espesa y unas tierras muy hermosas y verdes. Cartografiaron la nueva costa y estuvieron descansando unos doce días, entablando buenas relaciones con los indios. Tuvieron la ocasión de probar el licor de maíz de los indígenas. No se sabe si fue lo que llaman chicha, una bebida fermentada a base de maíz. El maíz formaba parte fundamental de su alimentación y, como era un producto desconocido, cogieron unas plantas para cultivarlas en España. Había agua dulce en abundancia por canales provenientes de un río caudaloso.

Los nativos, según Colón, tenían la piel más blanca que los indios que había visto en sus dos anteriores viajes.

Después de navegar de nuevo por el golfo, pusieron rumbo al noroeste. Atravesaron un canal marítimo entre la costa continental y la isla Trinidad que llamaron “la boca dragón”. Más adelante avistaron tres islas desconocidas: dos pequeñas y separadas por un canal marítimo de una tercera, más grande, cubierta de vegetación y muy poblada de indios. Se llamaba Paraguachoa, que quiere decir «abundancia de peces». Colón la llamó Asunción por haberla descubierto el día 15 de agosto. En el año siguiente, en 1499, Pedro Alonso Niño y Cristóbal Guerra la llamaron isla Margarita por la gran cantidad de perlas encontradas en la zona.

Desde Margarita, la expedición puso rumbo a La Española, desembarcando en Santo Domingo. Al mando de la isla había dejado a su hermano Bartolomé, un experto cartógrafo, pero había quejas por cómo manejaba los asuntos administrativos.

Bartolomé Colón fue acusado de corrupción y de maltrato a los taínos. Durante su gobierno había habido varias rebeliones y enfrentamientos entre indios y españoles. En 1498, un grupo de españoles encabezados por el alcalde Francisco Roldán se había revelado y retirado al interior de la isla. Habían logrado el apoyo de más de la mitad de la población española. Se sublevaron casi todas las villas, menos las comarcas de La Vega y La Isabela, y había conseguido que se les unieran algunos indios, prometiéndoles eximirles del pago de tributos. En realidad, la causa principal era la decepción, pues el oro encontrado no satisfacía las expectativas esgrimidas y eran muy duras las condiciones exigidas por Bartolomé.

La Española, en vez de aportar dinero a las arcas reales, solo demandaba gastos. A los oídos de los reyes llegaron las acusaciones de que había esclavizado y explotado con trabajos forzados a los indios, lo que, junto con las enfermedades contraídas, había diezmado su población.

Colón intentó negociar con los sublevados ofreciéndoles unas condiciones ventajosas: Les dejaría unirse con las Indias, perdonaría a los que se habían revelado y les permitiría volver a España cuando lo desearan e incluso les pagaría los salarios que no hubieran cobrado en los dos últimos años, aunque no hubieran trabajado.

Los Colón fueron acusados de favorecer sus propios intereses y a los de sus allegados, en detrimento de la Corona española. La administración fue catalogada de ineficaz y corrupta. Sus enemigos aprovecharon la oportunidad para denunciar sus acciones y solicitar su destitución.

En el tercer viaje descubrió territorios de gran importancia, como la isla de Trinidad, la actual Venezuela y la isla de Margarita. Colón se dio cuenta de que había llegado a un continente que identificaba como un lugar de Asia. 

El almirante sacó algunas conclusiones interesantes: La certeza de la esfericidad de la Tierra, pero dedujo que no era completamente redonda, sino achatada por los polos, como se comprobó siglo después. 

Juan de la Cosa, cartógrafo de la expedición, dibujó el primer mapa de la costa occidental de Venezuela.

En 1501, llegó como gobernador de La Española Nicolás Ovando. Después de comprobar la veracidad de las acusaciones, decidió arrestar a Cristóbal Colón, a su hermano Bartolomé y a su hijo Diego. Fueron despojados de sus títulos y propiedades en las Indias y su imagen quedó muy dañada. En octubre embarcaron y llegaron a Cádiz el 25 de noviembre.

En España, Colón fue liberado por la reina Isabel, pero con la condición de que renunciara a sus derechos en el Nuevo Mundo. Los Reyes Católicos aprovecharon para reorganizar la administración de las Indias y establecer nuevas leyes y reglamentos.

 

PARA MÁS INFORMACIÓN, CONSULTAR A: 

  1. Gil, Juan (1986). «El rol del tercer viaje colombino».  Temas colombinos. Escuela de Estudios Hispano-Americanos de Sevilla.
  2. Carta de Colón a los Reyes Católicos, Academia Nacional de Historia de Venezuela.  
  3. Pontificia Universidad Católica de Chile.  El tercer viaje: Una amargura
  4. Pascual, Venegas Filardo; Bravo, Enrique R. (1975).  Enciclopedia de Venezuela. A. Bello.

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