INTRODUCCIÓN
El barrio de San Martín esconde gran parte de la historia de Valladolid. Fue durante siglos el corazón palpitante de la ciudad.
Su historia está estrechamente ligada al crecimiento de la villa medieval, a la nobleza castellana, a la Iglesia, a la Real Chancillería y a algunos de los acontecimientos políticos más importantes de la historia de Valladolid.
Nacido como un espacio extramuros, alrededor de una antigua iglesia dedicada a San Martín de Tours, el barrio fue creciendo al compás de la expansión urbana hasta quedar integrado en el recinto de la ciudad. Con el paso de los siglos se convirtió en un espacio privilegiado para la residencia de nobles, religiosos, juristas, comerciantes y artesanos.
Sus calles fueron escenario de acontecimientos que trascendieron la propia historia local. En su entorno se encuentra el Palacio de los Vivero, donde en 1469 contrajeron matrimonio Isabel de Castilla y Fernando de Aragón; la Real Chancillería, que convirtió esta zona en uno de los principales centros jurídicos de la Corona de Castilla; y la iglesia de San Martín, cuya torre medieval constituye uno de los testimonios más antiguos de la ciudad.
Por ello, recorrer hoy el barrio de San Martín supone recorrer buena parte de la historia de Valladolid: desde la villa medieval y sus primeros arrabales hasta la ciudad moderna y contemporánea.
ORIGEN DEL BARRIO DE SAN MARTÍN
El barrio de San Martín surgió una pequeña comunidad al menos desde el siglo XII en torno a la iglesia o ermita de San Martín.
La denominación de arrabal resulta adecuada para describir esta primera etapa. Era un espacio fuera de la cerca urbana; aunque el crecimiento posterior de la villa, estos núcleos fueron integrándose en la urbe.
No puede afirmarse con absoluta seguridad que Pedro Ansúrez fuera el fundador de la iglesia de San Martín. Sin embargo, su política de impulso urbano y repoblador durante las últimas décadas del siglo XI contribuyó decisivamente a la transformación de Valladolid y a la aparición de nuevos espacios habitados.
La primera referencia documental conocida a la existencia de la iglesia corresponde al año 1148, probablemente de un pequeño templo destinado a atender a una población que se iba asentando en este sector de la villa.
La formación de estos nuevos barrios estuvo relacionada con el crecimiento demográfico de Valladolid durante los siglos XII y XIII. A la villa llegaron pobladores procedentes de diferentes territorios del norte peninsular y también comunidades de origen musulmán.
La advocación de San Martín de Tours, santo asociado tradicionalmente con la caridad, tuvo una amplia difusión en Castilla durante la Edad Media y aparece con frecuencia vinculada a iglesias, hospitales y establecimientos asistenciales.
LA EXPANSIÓN MEDIEVAL DE VALLADOLID
El crecimiento de Valladolid durante los siglos XII y XIII modificó profundamente la estructura de la villa. La expansión urbana hizo que los barrios surgidos alrededor de iglesias y caminos fueran adquiriendo cada vez mayor importancia.
La situación de San Martín respecto de las murallas cambió con el crecimiento de la ciudad. La primera cerca no comprendía los espacios que posteriormente formarían parte del Valladolid medieval. A finales del siglo XIII y comienzos del XIV se construyó una de mayor perímetro ordenada o en tiempos de María de Molina, que incorporó amplias zonas de la expansión urbana.
De esta manera, San Martín dejó de ser un barrio extramuros para integrarse en el recinto amurallado. Un hecho de enorme trascendencia para la colación.
SAN MARTÍN Y LA NOBLEZA MEDIEVAL
Durante los siglos XIII y XIV, Valladolid adquirió una creciente importancia política. La cercanía de la Corte, la presencia de instituciones religiosas y la residencia de importantes familias hicieron que determinados barrios se convirtieran en espacios privilegiados para el asentamiento de las élites.
San Martín participó de esta evolución. Su posición, cercana a la Colegiata de Santa María la Mayor, al monasterio de San Pablo y a los principales caminos que atravesaban la villa, favoreció su progresiva integración en los circuitos económicos y políticos.
En tiempos de Alfonso X se produjo en Castilla una importante confrontación entre la Corona y buena parte de la alta nobleza por la subida de impuestos que pedía el rey para afrontar su candidatura al Sacro Imperio Romano Germánico. La rebelión nobiliaria de 1272 afectó a diferentes ciudades y puso de manifiesto la capacidad política de los grandes linajes castellanos.
Valladolid no permaneció al margen de estas tensiones. En el barrio de San Martín residían algunas de las familias que participaron en las disputas políticas del periodo.
Durante el siglo XIV, Valladolid se convirtió progresivamente en uno de los lugares habituales de residencia de la corte itinerante castellana. La presencia de monarcas, nobles, oficiales y eclesiásticos contribuyó al desarrollo económico de la villa.
La guerra civil entre Pedro I y Enrique de Trastámara volvió a situar a Castilla en un periodo de fuertes enfrentamientos. Tras la victoria de Enrique II, muchos de sus antiguos adversarios perdieron propiedades y rentas, mientras nuevos linajes vinculados a la dinastía Trastámara consolidaban su posición.
EL SIGLO XV: NOBLEZA, PODER Y CORTE
Durante el siglo XV, Valladolid se convirtió en el centro político principal de Castilla. La residencia temporal de la corte y la presencia de grandes linajes favorecieron la construcción de residencias palaciegas.
En el entorno de San Martín se encontraban propiedades pertenecientes a numerosas familias nobles. La proximidad de instituciones como el monasterio de San Pablo, la Colegiata de Santa María la Mayor y otros establecimientos religiosos convirtió a la colación en un espacio especialmente relevante.
Pero si existe un acontecimiento que proporciona al barrio una dimensión histórica excepcional, es el relacionado con el Palacio de los Vivero.
Alonso Pérez de Vivero, miembro de un linaje que alcanzó una posición destacada al servicio de la Corona, construyó su palacio en Valladolid en el siglo XV. El edificio se convirtió posteriormente en uno de los escenarios fundamentales de la historia política de Castilla.
En octubre de 1469, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón contrajeron matrimonio en Valladolid. El enlace se celebró en el Palacio de los Vivero, en circunstancias políticas particularmente delicadas, pues Isabel no contaba con el consentimiento de su hermanastro, el rey Enrique IV.
El matrimonio tuvo una enorme trascendencia para la historia posterior de Castilla y Aragón y convirtió al palacio vallisoletano en uno de los lugares más significativos de la historia de los futuros Reyes Católicos.
LA REAL CHANCILLERÍA
La importancia política y jurídica de este sector de Valladolid aumentó todavía más con la presencia de la Real Audiencia y Chancillería.
La institución, máxima instancia judicial de la Corona de Castilla para los territorios situados al norte del Tajo, terminó vinculando su sede al antiguo Palacio de los Vivero. Las Ordenanzas de Medina del Campo de 1489 reorganizaron profundamente el tribunal y establecieron también las bases de su organización archivística.
La presencia de la Chancillería transformó profundamente el barrio. Jueces, oidores, procuradores, abogados, escribanos, funcionarios y litigantes comenzaron a frecuentar sus calles.
San Martín pasó a estar estrechamente relacionado con la administración de justicia de la Corona. Esta función contribuyó a darle una personalidad muy particular que se mantendría durante siglos.
EL SIGLO XVI
Durante el siglo XVI, Valladolid alcanzó uno de los momentos de mayor esplendor de su historia.
La ciudad estuvo implicada en las Comunidades de Castilla, conflicto desarrollado entre 1520 y 1521. Tras la derrota comunera de Villalar, la represión afectó a numerosos protagonistas del movimiento.
Valladolid se convirtió en un importante centro de la nobleza castellana. En el entorno de San Pablo y San Martín se levantaron o transformaron numerosas casas y palacios.
El Palacio de los Pimentel, los palacios de los condes de Rivadavia y Ribadesella, la Casa del Sol de los marqueses de la Mota, el palacio de Villena y otras residencias nobiliarias configuraron un espacio urbano en el que la arquitectura representaba también el poder social de sus propietarios.
En este ambiente nació en Valladolid, en 1527, el futuro rey Felipe II, en el Palacio de Pimentel.
A finales del siglo XVI comenzaron a manifestarse con mayor intensidad los problemas económicos que afectarían a Castilla durante la centuria siguiente. Inflación, presión fiscal, epidemias y crisis de subsistencia repercutieron también en Valladolid.
Mientras tanto, la vida religiosa adquirió una importancia creciente. Las parroquias, conventos y cofradías desempeñaron funciones religiosas, sociales y asistenciales que iban mucho más allá del culto.
EL SIGLO XVII
El comienzo del siglo XVII estuvo marcado por un acontecimiento de enorme importancia: el traslado de la Corte a Valladolid en 1601 por iniciativa de Felipe III y del duque de Lerma.
Durante los años de permanencia de la Corte, Valladolid experimentó una intensa actividad constructiva y una notable presencia de nobles, funcionarios, religiosos y personas relacionadas con la administración real.
San Martín, situado en el entorno de la Chancillería y de importantes instituciones religiosas, participó de esa actividad.
Sin embargo, el regreso de la Corte a Madrid en 1606 tuvo consecuencias negativas para la economía vallisoletana. La ciudad perdió buena parte de la población vinculada a la administración cortesana y comenzó un largo periodo de dificultades.
El barrio adquirió un carácter popular con edificios para viviendas, talleres, pequeñas tiendas y espacios vinculados a actividades artesanales y agrícolas. Sus calles estaban ocupadas por casas de diferentes tamaños y dispersas sin orden. Los cauces y ramales del Esgueva condicionaban todavía el trazado urbano y contribuían a los problemas de salubridad e inundaciones que padecía Valladolid.
EL SIGLO XVIII
Durante el siglo XVIII, las ideas ilustradas impulsaron una nueva concepción de la ciudad. La higiene, la pavimentación, el abastecimiento de agua, el alumbrado y la mejora de las calles pasaron a formar parte de las preocupaciones de las autoridades.
San Martín mantuvo, sin embargo, buena parte de su estructura tradicional. La presencia de la Chancillería y de numerosas instituciones religiosas continuó proporcionando al barrio una personalidad propia.
EL SIGLO XIX: GUERRA, DESAMORTIZACIÓN Y MODERNIZACIÓN
La ocupación francesa durante la Guerra de la Independencia afectó gravemente a Valladolid. La presencia y los movimientos de las tropas francesas provocaron importantes perjuicios económicos y materiales en diferentes zonas de la ciudad.
Posteriormente, las desamortizaciones modificaron profundamente la estructura de la propiedad urbana. La desaparición o transformación de instituciones religiosas tuvo consecuencias sobre numerosos edificios y espacios del centro histórico.
Otro acontecimiento decisivo fue la creación de la enseñanza secundaria pública.
En 1845, durante el reinado de Isabel II, se creó el Instituto Provincial de Segunda Enseñanza de Valladolid, inicialmente vinculado a la Universidad. En 1850 se trasladó a la antigua hospedería del Colegio de Santa Cruz y, tras la Ley Moyano de 1857, adquirió autonomía como Instituto General y Técnico.
A comienzos del siglo XX se decidió construir un nuevo edificio. Las obras comenzaron en 1903 según proyecto del arquitecto Teodosio Torres. El edificio, situado en la plaza de San Pablo, fue inaugurado solemnemente en 1907 y se convertiría posteriormente en el Instituto Zorrilla.
La llegada del ferrocarril en 1856-1860, según las diferentes fases de implantación de las líneas ferroviarias, impulsó el crecimiento económico y demográfico de Valladolid.
San Martín mantuvo durante este periodo un carácter fundamentalmente popular. Junto a edificios de mayor entidad convivían viviendas modestas, talleres, pequeños establecimientos comerciales y construcciones tradicionales de adobe y ladrillo.
El tranvía de tracción animal comenzó a funcionar en 1881. Su primera línea comunicaba la Estación del Norte con el centro de la ciudad y llegaba hasta el entorno de San Pablo. La red fue posteriormente electrificada, proceso iniciado en 1910.
La transformación de los cauces del Esgueva fue igualmente decisiva. Durante el siglo XIX comenzaron las obras de cubrimiento de determinados tramos. A comienzos del siglo XX se optó por una solución más radical: el desvío de los antiguos ramales. Estas obras modificaron profundamente el paisaje urbano de Valladolid.
EL SIGLO XX: TRANSFORMACIÓN DEL BARRIO
Durante las primeras décadas del siglo XX, San Martín conservó buena parte de su carácter tradicional. Sin embargo, la modernización de Valladolid y el crecimiento de la ciudad fueron transformando progresivamente el barrio.
El entorno de la Chancillería mantuvo su función jurídica y administrativa, mientras que las viviendas tradicionales comenzaron a mezclarse con nuevas construcciones.
Las décadas de 1960 y 1970 fueron especialmente negativas para el patrimonio urbano vallisoletano. El crecimiento acelerado de la ciudad y la construcción de bloques de viviendas provocaron la desaparición de numerosas edificaciones históricas.
San Martín perdió entonces una parte importante de su arquitectura tradicional y de su fisonomía histórica.
La recuperación de la Chancillería y la presencia de instituciones jurídicas y administrativas dieron posteriormente al barrio una nueva personalidad. Muchas viviendas antiguas fueron transformadas en despachos profesionales y oficinas.
A partir de las últimas décadas del siglo XX comenzó una nueva valoración del centro histórico. La peatonalización de determinadas calles, la recuperación de espacios públicos y la restauración de edificios históricos contribuyeron a mejorar la conservación del barrio.
LA IGLESIA PARROQUIAL DE SAN MARTÍN
La iglesia de San Martín es el testimonio de los orígenes medievales del barrio.
La primera referencia documental conocida corresponde al año 1148. El templo primitivo debió de ser una construcción modesta que fue sustituida posteriormente por un edificio de mayores dimensiones.
La iglesia medieval fue reformada o sustituida a comienzos del siglo XIII. De esta etapa procede la magnífica torre que todavía conserva el templo.
En 1588 se derribó la antigua iglesia, conservándose la torre medieval. El nuevo templo fue trazado por Diego de Praves, dentro de la tradición clasicista que caracterizó buena parte de la arquitectura vallisoletana de finales del siglo XVI.
Las obras continuaron posteriormente bajo la dirección de su hijo Francisco de Praves, y el templo quedó concluido en 1621.
El edificio presenta una sola nave con capillas laterales entre los contrafuertes. Su arquitectura responde a la evolución del clasicismo vallisoletano y a la tradición arquitectónica desarrollada en la ciudad durante las últimas décadas del siglo XVI y comienzos del XVII.
La portada fue concluida en 1721 y presenta un altorrelieve de San Martín partiendo su capa con el mendigo, obra de Antonio Tomé.
LA TORRE MEDIEVAL
La torre constituye el elemento más antiguo y uno de los más valiosos del conjunto.
Su cronología corresponde al siglo XIII y presenta características propias del románico tardío, junto con elementos que anuncian la transición hacia el gótico. Su relación formal con la torre de Santa María de la Antigua es evidente.
Especialmente significativos son sus vanos, entre los que aparecen arcos apuntados y soluciones arquitectónicas que muestran esa transición estilística.
Por ello, resulta más preciso hablar de una torre románica tardía con elementos de transición al gótico que calificarla simplemente como románico-mudéjar.
La torre es, además, uno de los principales testimonios de la arquitectura medieval conservada en Valladolid y constituye la imagen más característica del barrio.
EL DERRUMBE DE 1965
El 19 de marzo de 1965, festividad de San José, se produjo el hundimiento de las bóvedas y cubiertas de la nave y del crucero.
El accidente provocó graves daños en el templo y obligó a realizar una intervención que modificó profundamente su aspecto interior. Se redujo la altura de la nave y se instalaron cielos rasos, alterando la percepción del espacio arquitectónico original.
La intervención posterior permitió conservar el edificio y mantener su función religiosa, aunque supuso una importante transformación de la estructura interior.
Entre 2001 y 2007 se desarrollaron nuevas actuaciones de restauración y consolidación, destinadas a mejorar el estado de conservación de la iglesia, sus cubiertas, fábricas, interiores y elementos artísticos.
EL PATRIMONIO ARTÍSTICO
La iglesia de San Martín conserva un interesante patrimonio artístico. Tiene un excelente retablo mayor, ensamblado por Pedro de Cea Gutiérrez en 1672 y terminado por Cristóbal Ruiz de Andino.
Pero la pieza que ha proporcionado mayor fama artística a la iglesia es la Quinta Angustia o Nuestra Señora de la Piedad, obra de Gregorio Fernández, realizada hacia 1625. La escultura fue concebida originalmente para el desaparecido convento de San Francisco de Valladolid. Tras la desaparición del convento, llegó a la iglesia de San Martín, donde se constituye la imagen titular de la Cofradía de Nuestra Señora de la Piedad.
La iglesia conserva asimismo otras obras de interés, entre ellas el grupo de San Martín y el pobre, relacionado con Gregorio Fernández, y
LA COFRADÍA DE NUESTRA SEÑORA DE LA PIEDAD
La presencia de la Muy Ilustre Cofradía Penitencial de Nuestra Señora de la Piedad constituye otro de los elementos fundamentales de la historia del templo.
La cofradía se fundó en 1578 y, después de pasar por diferentes sedes, quedó establecida definitivamente en la iglesia de San Martín en 1935.
Desde entonces, el templo se encuentra estrechamente vinculado a una de las cofradías penitenciales históricas de Valladolid y a la celebración de la Semana Santa.
De este modo, la iglesia de San Martín sigue siendo un espacio religioso y social estrechamente vinculado a la vida del barrio.
LOS LÍMITES HISTÓRICOS DEL BARRIO
Los límites del barrio de San Martín deben entenderse con cierta flexibilidad, puesto que la delimitación actual no coincide necesariamente con la de la antigua colación parroquial ni con las sucesivas divisiones administrativas de Valladolid.
El ámbito histórico del barrio se articula en torno a la iglesia de San Martín y se extiende hacia el entorno de la Chancillería, el Prado de la Magdalena, Santa María la Antigua, la calle de las Angustias y San Nicolás.
Más que una delimitación rígida, San Martín debe entenderse como un espacio histórico cuyo perímetro fue modificándose a medida que Valladolid crecía y cambiaban sus divisiones parroquiales y administrativas.
EPÍLOGO
La historia de San Martín es, en buena medida, la historia de la propia transformación de Valladolid.
Nació como un núcleo situado fuera de la primera cerca medieval y terminó integrado en la ciudad; conoció el crecimiento de la villa medieval, la presencia de la nobleza, el esplendor cortesano del siglo XVI, la llegada de la corte de Felipe III, la actividad de la Real Chancillería, las crisis económicas, las transformaciones urbanas del siglo XIX y la profunda renovación de Valladolid durante el siglo XX.
Su iglesia conserva todavía la memoria de ese largo proceso. La torre medieval recuerda el Valladolid de los siglos XII y XIII; el templo de Praves, la transformación de la ciudad en época moderna; la Chancillería, su importancia jurídica; y la Cofradía de la Piedad, la continuidad de una tradición religiosa que sigue viva.
Por todo ello, San Martín no es solamente uno de los barrios históricos de Valladolid. Es uno de los espacios donde mejor puede comprenderse la evolución de la ciudad desde la Edad Media hasta nuestros días.






















PARA MÁS INFORMACIÓN, CONSULTAR A
- BRASAS EGIDO, José Carlos. Guía artística de Valladolid. Ediciones Lancia, 2005.
- MARTÍN GONZÁLEZ, Juan José. Catálogo monumental. Monumentos religiosos de la ciudad de Valladolid. Primera parte, tomo XIV. Edición facsímil 2001. Diputación de Valladolid.
- OLIVERA ARRANZ, María del Rosario (2002). Enciclopedia del románico en Castilla y León: Valladolid. Aguilar de Campoo: Fundación Santa María la Real – Centro de Estudios del Románico. pp. 439-442.
- SÁIZ VIRUMBRALES, Juan Luis y SÁNCHEZ RIVERA, José Ignacio (2016). Aproximación a las torres de las iglesias de Santa María la Antigua y San Martín de Valladolid. Iacobus, revista de estudios jacobeos y medievales, 55
- GOMES RENAU. M. MAR. Alarifes mudéjares en Valladolid