Los Jardines del Poniente han sido considerados por numerosos autores y articulistas como el parque infantil más antiguo de España. Su historia se remonta a finales del siglo XIX, cuando se soterró el ramal norte del río Esgueva, que desembocaba en el río Pisuerga a la altura de la actual Rosaleda. El soterramiento, llevado a cabo en 1896, dejó una amplia explanada junto al Pisuerga que, años más tarde, sería destinada a la creación de un parque público.

Los terrenos sobre los que se asienta el parque formaron parte, en otro tiempo, de las huertas del Monasterio de San Benito.

En 1933 se proyectó y construyó el Parque del Poniente, uno de los pocos parques promovidos durante la Segunda República en Valladolid. Inaugurado ese mismo año, fue concebido desde sus orígenes como un espacio dedicado al disfrute infantil. Su diseño incluía una plaza decorada con figuras de personajes como Pinocho y la Lechera, reafirmando así su vocación como lugar de encuentro, juego y esparcimiento para niños y familias.

Situado en el centro de Valladolid, el Parque del Poniente se extiende como un tranquilo manto verde que constituye uno de los principales pulmones de la ciudad y un destacado espacio de convivencia. Este céntrico jardín cuenta con bancos, arbolado, parterres, macizos de flores y albergó durante años una librería de préstamo e intercambio de libros.

Ha sido, y continúa siendo, uno de los espacios más queridos por los vallisoletanos, y es un habitual punto de encuentro para familias y amigos. El parque está presidido por una estatua de bronce del poeta vallisoletano Jorge Guillén, obra del escultor Luis Santiago Pardo; un monumento dedicado a la escritora Rosa Chacel, realizado por el mismo autor; y una escultura situada en el centro del jardín que representa a un hombre mayor y a su nieto jugando con barcos en el estanque, una imagen especialmente evocadora del carácter familiar y entrañable del lugar.

El espacio ajardinado conserva las tradicionales figuras infantiles elaboradas en escayola, resina y madera policromada, entre las que destacan Pipo Pipa, Bobito, Pinocho, Picho y la Lechera, además de otros personajes que han formado parte del imaginario de varias generaciones de niños.

El Parque del Poniente ofrece, asimismo, amplias praderas de césped y un abundante arbolado que proporciona agradables zonas de sombra durante los meses de verano.

El Poniente constituye hoy uno de los espacios más emblemáticos de Valladolid, donde naturaleza y vida urbana conviven en armonía. Su historia, su valor patrimonial y su función como lugar de encuentro y disfrute ciudadano lo convierten en un referente para varias generaciones de vallisoletanos y en un espacio privilegiado para compartir el tiempo en familia, especialmente con los más pequeños.

 

PARA MÁS INFORMACIÓN SE PUEDE CONSULTAR A:

1-Sanz, J. (2013). El parque del Poniente

2- Agapito y Revilla, J. “Las calles de Valladolid: nomenclátor histórico”