Se cree que, en 1498, cuando navegaba por el golfo del Caribe, Antonio Torres y los Pinzón desembarcaron en la costa occidental de la Florida pensando que era una isla. El descubrimiento real se debió a Juan Ponce de León.
La búsqueda de oro en la isla de San Juan estuvo basada en rumores infundados por los nativos. Se construyeron varias minas con resultados decepcionantes.
Fue a partir de 1511, con las granjas de cultivo levantadas por la corona de España y por las plantaciones de caña de azúcar en plena actividad provenientes de las Canarias, que Colón llevó en su segundo viaje, cuando San Juan empezó a crecer económicamente.
El puerto de San Juan se fue convirtiendo en una parada obligada para las naves mercantes, de tal manera que cambió su primitivo nombre por el de Puerto Rico. Ante su auge económico, el virrey Diego Colón quiso tenerla bajo su mandato directo y envió a un hombre de su confianza, Cerón, para sustituir a Ponce de León, que se negó a aceptar su destitución porque había sido nombrado por el rey. Un hecho que creó una profunda y duradera enemistad entre ambos.
Ponce de León sabía que en San Juan y en La Española había terminado su ciclo político, militar y civil por el odio y la animadversión que le tenía el virrey Diego Colón. A mediados del 1511, Ponce envió una carta al rey Fernando para notificarle que, según decían los nativos, en unas islas al norte de La Española había oro, piedras preciosas y unos manantiales de agua de los que los que la bebían gozaban de la eterna juventud.
El 23 de febrero de 1512, el rey Fernando expidió un oficio para que los funcionarios de La Española permitieran a Ponce preparar una expedición para explorar las tierras que hubiera al norte. Le ofrecía un contrato de un año para preparar la expedición y tres años para completarla. Las gestiones correrían a cargo de Miguel de Pasamonte. Ponce decidió invertir parte de su fortuna en explorar nuevas tierras. Se trasladó a La Española, donde tenía la mayor parte de sus tierras y granjas, para firmar el contrato con la Corona, que tenía una serie de condiciones: Los gastos serían por su cuenta de Ponce. Podría contratar a gentes de Castilla, de La Española y de San Juan, pero no extranjeros. Tendría prioridad de derecho sobre las tierras descubiertas y, si hubiera asentamientos, recibiría un diezmo de las rentas, excepto en las granjas del rey. Sería gobernador civil y militar del nuevo territorio, pero con la obligación de denunciar cualquier fraude. Si no lo hacía, sería destituido y sufriría una penalización con las consecuencias que acarreara. Tenía que llevar una carta de navegación y una crónica detallada diaria de todo lo que sucediera. Los nombramientos de alcaldes de pueblo y fortalezas de las nuevas tierras serían potestad del rey, así como el reparto de nativos. La extracción de oro se debería hacer igual que en La Española.
Diego Colón pidió a Fernando el Católico que le entregara la jurisdicción sobre nuevos territorios que se iban a explorar, pero el monarca se lo negó.
Ponce de León tenía como objetivo buscar oro y el título de adelantado de las tierras que conquistara para la Corona, lo que le permitiría disfrutar de numerosos derechos sobre los territorios descubiertos y le abriría la posibilidad de volver a gobernar Puerto Rico, cargo que le había arrebatado Diego Colón.
En el año 1513, las tropas de Cerón, enviadas por Diego Colón a San Juan, atacaron y arrasaron a los poblados nativos para capturar indios y obligarles a trabajar en las granjas como esclavos. Estos empezaron a utilizar tácticas de guerra de guerrilla, moviéndose constantemente por el territorio, saqueando aldeas y haciendas, entre ellas la de Ponce de León, aunque dejaron vivos a su mujer, a sus hijos y a sus trabajadores. Algunos historiadores apuntan que estaban dirigidos por colonos españoles enfrentados con Diego Colón, lo que podría explicar que dejaran viva a la familia de Ponce. En una de estas acometidas saquearon e incendiaron Caparra, lo que encolerizó al virrey, que ordenó en represalia ataques más duros y numerosos.
Entre 1514 y 1515, las tropas del virrey fueron avanzando hasta expulsar a los taínos de San Juan. Dirigidos por Agüeybaná II, se refugiaron en las pequeñas islas vecinas, haciendo ataques dispersos a Puerto Rico, pero poco eficaces. El último documento que existe sobre el cacique es del 1518.
En los primeros días del 1513, Ponce de León reunió un grupo de hombres fieles y aparejó dos naves: la Santa María de la Consolación y la Santiago, con los capitanes Juan Bono y Diego Bermúdez. Embarcaron en el puerto de Yuma el 23 de enero rumbo a San Juan, donde se les unió la nave San Cristóbal, dirigida por Juan Pérez de Ortubia. Ponce aprovechó el viaje para llevar a su granja 17 vacas, un caballo, una yegua y un nativo bautizado y evangelizado llamado Juan de León. En la Santiago se embarcó Antón de Alaminos, un piloto que había navegado frecuentemente por el mar Caribe y lo conocía bien. Todos los miembros de la expedición eran hombres, salvo una mujer llamada Juana Ruiz.
Desde San Juan puso rumbo noroeste para buscar la isla de Binimí, donde le habían dicho que había oro y los manantiales de agua que mantenían a las personas jóvenes.
El 2 de abril de 1513, domingo de Resurrección, día de la Pascua Florida, avistaron una tierra sin cerros ni montañas. El lugar de desembarco no se conoce, pero sea como fuere, fue domingo de Resurrección cuando Ponce de León y sus hombres desembarcaron en la costa oriental de la península. Siguiendo las estipulaciones del derecho romano, no tomó posesión del territorio en nombre del rey Fernando el Católico, rey de Aragón y regente de Castilla, hasta el 8 de abril.
Los expedicionarios creyeron que era una isla. Era un enclave llano donde abundaban los árboles, las plantas y las flores: «Un jardín por su belleza y encanto». Como, además, las nuevas tierras fueron descubiertas el domingo de Pascua Florida, le pusieron de nombre «La Florida». Una vez tomada posesión del terreno, embarcaron rumbo norte. Sin que se conozca la razón, aunque algunos creen que bien pudiera haber sido a causa de un temporal, costearon por el norte, pero más adelante giraron rumbo sur, navegando en paralelo a la costa, aunque deteniéndose e inspeccionando territorios alternativos.
Antes de llegar a la actual Miami, entraron en contacto con una fuerte corriente marítima que desde el Caribe fluía al Atlántico. Una corriente que ya había sido intuida por Cristóbal Colón, pero que fue Alaminos quien estudió en profundidad sus características y consecuencias. Alamillos fue el primero que en el 1519, después de dejar a Hernán Cortés en la costa de México, navegó por ella y, aprovechándose de la corriente, volvió a España, descubriendo una nueva ruta oceánica más rápida. De hecho, aunque tradicionalmente se atribuye a Ponce de León el descubrimiento de la corriente del golfo, fue Alaminos quien la confirmó.
El 13 de mayo llegaron a una amplia bahía en el actual Cabo Cañaveral. Al desembarcar se encontraron por primera vez con los nativos de estas tierras, que les recibieron pacíficamente. Se dice que algunos conocían palabras en español y que pudieron entenderse con ellos. El territorio estaba habitado por varios pueblos: los calusas, timucuas, apalaches, ais y otras naciones indias. Se embarcaron de nuevo poniendo rumbo al sur. El 21 de junio, la expedición encontró un grupo de islas: los llamados Cayos de Florida, que llamaron «las islas tortuga» por la gran cantidad de tortugas que vieron. El 25 de julio alcanzaron las Bahamas, pero las aguas poco profundas del archipiélago impidieron a Ponce llegar a la costa.
Un vendaval que averió al barco en el que viajaba Ponce, por lo que tuvo que regresar a San Juan. Pidió a Alaminos y a Juan Pérez de Ortubia que con la San Cristóbal siguieran la búsqueda de oro en la Florida y en las islas de alrededor.
Ponce regresó a España para contar al rey las nuevas tierras descubiertas y entregarle el libro de navegación y el diario de a bordo. El 27 de septiembre de 1514 el rey le nombró Adelantado y Justicia Mayor de Florida.
Cuando llegó a San Juan, empleó sus conocimientos militares y su diplomacia para aliviar la tensión bélica que vivía la isla.
Por orden del rey, fue explorando las tierras de la Florida sin implantar ningún asentamiento. Eran viajes exploratorios, destinados a mapear el territorio y en busca de recursos naturales. Una incursión fallida en las Antillas Menores apagó la estrella de Ponce y cejó temporalmente su carrera durante los cinco o seis años siguientes.
El 26 de febrero de 1521, con más de 50 años, Ponce volvió de nuevo a La Florida para fundar un asentamiento permanente. Se estableció en la bahía de San Carlos en la costa oeste. Le acompañaron 200 hombres, 50 caballos, aperos de labranza y lo necesario para fundar un pueblo, pero se encontraron con una tremenda oposición de los nativos que no cesaron en sus ataques. En el curso de un ataque de los calusa, Ponce sufrió una herida de flecha. Fue trasladado a La Española, donde falleció de gangrena.
Hoy la Florida es uno de los estados más populares de Estados Unidos, con una rica historia que se remonta a los primeros exploradores españoles.
El descubrimiento y toma de posesión de la Florida marcó un hito en la historia de América.


PARA MAYOR INFORMACIÓN
1. Milanich, Jerald T. Florida’s Indians From Ancient Time to the Present. University Press of Florida. 1998.
2-Mira Caballos, Esteban: Hernando de Soto. El conquistador de las tres Américas. Badajoz, Fundación Obra Pía de los Pizarro, 2012.
3. Federación judía del condado de Palm Beach.
4. Garcilaso de la Vega: La Florida: La conquista de la Florida. Library of Congress. 5