Skip to main content

El primer cuerpo de bomberos de España nació en Valladolid.

 En la noche del 6 de agosto de 1461, un gran incendio se desató en la ciudad. Así lo describe el Cronicón de Valladolid: “La noche parió un monstruo de luz y calor. Una lengua de fuego y llamas se deslizó entre las casas de la plaza del mercado. Se quemaron 430 viviendas y gran parte del tejido urbano quedó destruido. Ardieron las casas de la Plaza del Mercado (hoy la Plaza Mayor) y las de las calles de la Costanilla (hoy Platerías), Rúa Oscura y la Vaguada de Cantarranas (actualmente Macías Picavea).

El Cronicón continúa de manera literaria: “Una columna de humo tiznó el cielo, que comenzó a dibujar la tragedia con el crepitar siniestro de la destrucción”. En ese año, Valladolid estaba bajo la autoridad de Enrique IV.

El incendio de 1461 y otros posteriores llevaron al Concejo de la ciudad a crear un rudimentario y primigenio cuerpo de bomberos a finales del siglo XV. El nacimiento oficial del cuerpo llamado «Matafuegos de Valladolid» se produjo por una Real Cédula del 5 de enero de 1515, emitida por la reina Juana de Castilla.

Este cuerpo, que debía estar integrado por 30 moriscos del sur de la muralla, en el barrio de la Morería, situado entre la actual calle de Miguel Íscar y sus alrededores hasta la plaza de las Tenerías.

Tendrían que organizarse en cuadrillas de diez hombres al mando de un encargado o cuadrillero al frente. El concejo les daría 3000 maravedíes al año, y la reina los eximiría del pago de impuestos de sus viviendas. “A cambio, ellos tendrían que acudir con sus herramientas a sofocar los fuegos que surgiesen en la villa, al oír las campanas o al ser llamados por el concejo”.

De este modo, Valladolid se convirtió en la primera ciudad del reino en establecer una entidad para sofocar incendios. Durante el siglo XV y parte del XVI, el cuerpo de bomberos, compuesto por moriscos, estaba obligado a “matar los fuegos con hachas, martillos, mazos, azadones y aguatochos”. Estos últimos eran una especie de tubos de cobre de aproximadamente un metro, llenos de agua, que podían ser manejados por un hombre para echarle el agua a las llamas.

Esta corporación sirvió de modelo para otras ciudades españolas. Es importante destacar que Valladolid sufrió otro gran incendio de mayor magnitud el 21 de septiembre de 1561, que destruyó una parte muy significativa e histórica de la ciudad, con importantes consecuencias para su desarrollo urbanístico. . Gracias al rey Felipe II y al arquitecto Juan de Salamanca, se proyectó y construyó la monumental Plaza Mayor, que fue la primera plaza barroca del mundo, y sus alrededores.

En 1821, se creó en Granada el primer cuerpo de zapadores-bomberos.

 

 

  .

 

PARA MÁS INFORMACIÓN SE PUEDE CONSULTAR A

  1. Cantera Montenegro, Santiago (2001). La reina Juana: gobierno, piedad y dinastía.
  2. Carretero Zamora, Juan Manuel (1988). Cortes, monarquía, ciudades. Madrid: Siglo Veintiuno de España Editores.
  3. Fernández Álvarez, Manuel (2006). Doña Juana, reina de Castilla. Real Academia de la Historia.
  4. Cronicón de Valladolid.

gg