Entre los siglos III y IV existió un santo llamado Blasius en Armenia, territorio que hoy forma parte de Turquía. No obstante, su hagiografía presenta numerosas contradicciones.
Según la tradición, san Blas, hijo de padres acomodados, fue educado en la fe cristiana. Estudió disciplinas como filosofía, ciencias naturales y medicina, y posteriormente fue elegido obispo.
Blas consideraba que el acto de curar a una persona o a un animal era una acción sacerdotal y concebía a cada ser humano como un hermano. En toda Asia Menor se comentaba que Blasius realizaba milagros con los enfermos, por lo que era frecuente que le llevaran personas y animales para que los curara. Se retiró a vivir en una cueva, rodeado de animales y personas enfermas, a quienes cuidaba y animaba con una lira, lo que recuerda a una variante del mito de Orfeo.
El 3 de febrero se celebra el Día de San Blas, santo venerado como protector de la garganta desde la Edad Media.
«Por san Blas, la cigüeña verás» es un refrán popular español que alude a la llegada de las cigüeñas a principios de febrero. Estas aves pasan el invierno en África y regresan a Europa en primavera para criar a sus polluelos; su llegada se asocia con la mejora del tiempo.
La relación de san Blas con las cigüeñas procede de una leyenda popular y no de un hecho histórico documentado. Según la tradición, san Blas era muy cercano a los animales cuando vivía como ermitaño. Se dice que las cigüeñas y otros animales acudían a él heridos o enfermos, y que san Blas los curaba y protegía. Por ello, en algunas regiones se le considera protector de los animales y, en particular, de las cigüeñas.
A san Blas se le representa como un anciano de barba blanca, con un rastrillo de hierro como símbolo del martirio que sufrió, o con un cirio encendido, asociado a la curación de los enfermos.
En varios pueblos de España, especialmente al norte de los ríos Duero y Ebro, la festividad de san Blas coincide con la época en que regresan las cigüeñas de la migración, lo que reforzó la asociación popular expresada en el dicho: «…y si no la vieres, año de nieves», que significa que, si no se observan cigüeñas, es probable que el invierno sea largo y frío.
San Blas sufrió la dura persecución de Diocleciano. Los guardias lo encontraron rezando en una cueva, rodeado de animales y enfermos. La persecución de Diocleciano, conocida como la «Gran Persecución», fue la más severa del Imperio romano. El emperador buscaba la unidad mediante el culto a los dioses tradicionales y consideraba el cristianismo una amenaza para la autoridad imperial.
El gobernador trató de hacerlo renegar de su fe en Cristo mediante amenazas, pero no lo consiguió y fue martirizado. Durante su estancia en las mazmorras, san Blas curó a algunos prisioneros.
Tras salir de las mazmorras, comenzó a sufrir la persecución bajo Licinio. Este inició su carrera militar y política dentro de este sistema represivo. En el año 313 d. C. se reunió con Constantino y juntos promulgaron el Edicto de Milán, que estableció la libertad de culto. Se detuvieron las ejecuciones y se devolvió a los cristianos las propiedades confiscadas.
Constantino y Licinio rivalizaron por el poder y este reanudó las persecuciones en Oriente por motivos políticos, ya que sospechaba que los cristianos eran leales a Constantino.
En el año 320 d. C., Licinio. Prohibió los sínodos de obispos, expulsó a los cristianos de la administración pública y del ejército, y prohibió que hombres y mujeres asistieran juntos a los servicios religiosos.




PARA MÁS INFORMACIÓN SE PUEDE CONSULTAR A.
- «San Blas, Carrión de los Condes». Cigüeñas por San Blas. Ayuntamiento de Carrión de los Condes.
- Diccionario Larousse.
- Real Academia Española.