LA TORRE ROMÁNICO-MUDEJAR DE SAN MARTÍN DE VALLADOLID.
La iglesia de San Martín de Valladolid es una construcción románica del siglo XII levantada para dar servicio a los nuevos pobladores que se instalaban en la villa. Ningún documento señala a Pedro Ansúrez como fundador de la iglesia, pero nació como consecuencia de su política de repoblación.
El templo está citado en un documento de 1148 cuando la segunda mujer del conde Ermesinda de Urgell, la donó a la Colegiata de Santa María la Mayor. Un hecho que confirma que los terrenos eran de la familia condal y que la iglesia o ermita ya existía en ese año. La construcción de la torre es del siglo XIII y se atribuye al impulso del concejo y de la nobleza local. Hoy es el icono del histórico barrio de San Martín.
El templo ha tenido un proceso constructivo accidentado. Parte del edificio original se derrumbó a finales del siglo XVI, pero la torre original se conservó por su valor y solidez.
Es una de las pocas muestras de románico mudéjar que sobreviven en Valladolid, pero recuerda que, si el barrio creció gracias al conde, se desarrolló con la mano de obra de los alarifes mudéjares.
Es una torre alta, esbelta y de planta cuadrada, construida principalmente con piedra de sillería de una cantera local. Sigue el modelo de las vecinas de la Santa María Antigua y Santa María la Mayor y está organizada en varios cuerpos claramente diferenciados. El cuerpo inferior es macizo y cerrado, con muros gruesos. En el cuerpo intermedio hay vanos estrechos con arcos de medio punto. El superior alberga las campanas; es el más abierto. Tiene vanos triples en cada lado formados por arcos apuntados separados por una columnilla central. Este tipo de arquerías triples con arcos apuntados son góticos.
Originalmente, la torre estaba rematada por un chapitel piramidal inclinado, típico de las torres medievales castellanas, pero se desmontó cuando aparecieron grietas en su estructura. Actualmente, la cubierta está menos inclinada.
La torre combina la piedra caliza de la base con el ladrillo de la zona superior; una técnica económica y estética muy común en la arquitectura mudéjar. La decoración es sencilla; sustituye los relieves con ladrillos y huecos.
En la torre tiene una verticalidad cristiana, pero los arcos apuntados del campanario, el tejado que se apoya en hiladas de ladrillos que sobresalen del muro e incluso los arcos apuntados lobulados ejecutados enteramente en ladrillo.
En conjunto, la torre destaca por su marcada verticalidad, su austera decoración, una progresiva apertura de vanos a medida que se asciende y un campanario con arcos geminados apuntados. El friso es de ladrillo para formar un juego de luces y sombras.









PARA MÁS INFORMACIÓN, CONSULTAR A:
BRASAS EGIDO, José Carlos. Guía artística de Valladolid. Ediciones Lancia, 2005.
MARTÍN GONZÁLEZ, Juan José. Catálogo monumental: Monumentos religiosos de la ciudad de Valladolid. Primera parte, tomo XIV. Edición facsímil 2001. Diputación de Valladolid.
OLIVERA ARRANZ, María del Rosario (2002). Enciclopedia del románico en Castilla y León: Valladolid. Aguilar de Campoo: Fundación Santa María la Real – Centro de Estudios del Románico. pp. 439-442.
SÁIZ VIRUMBRALES, Juan Luis y SÁNCHEZ RIVERA, José Ignacio (2016). «Aproximación a las torres de las iglesias de Santa María la Antigua y San Martín de Valladolid». A. Iacobus, revista de estudios jacobeos y medievales,
GOMES RENAU. M. MAR Alarifes mudéjares en Valladolid