Skip to main content
España en América

EL GOBIERNO DE OVANDO EN LA ESPAÑOLA COMIENZA LA CONQUISTA DE AMÉRICA. 7

By 7 de marzo de 2026No Comments

uando Colón desembarcó en La Española, hizo amistad con el cacique Guanacagarí. Mientras descargaban los pertrechos, una india de aspecto majestuoso llamada Anacaona miraba a los recién llegados, a los materiales y a las mercancías que traían.

Colón salió hacia España para informar a los reyes de las tierras descubiertas. Dejó en la isla 37 hombres en el Fuerte Navidad con la protección del cacique Guanacagarí. A pesar de las advertencias del indio, unos cuantos hombres salieron del fuerte para explorar la isla y abusar de las indias. Anacaona, como después se ha sabido, convenció a su marido para que atacara el fuerte por la noche y que terminara con los españoles.

Cuando Colón regresó en su segundo viaje, encontró el fuerte destruido y 43 cadáveres apilados y sin ojos.

Durante su segunda estancia en La Española, Colón mandó en el año 1494 desbrozar y abrir varios caminos para tropas de a caballo. Uno de ellos, que recibió el nombre de puerto de los hidalgos, les permitió acceder al valle de la Vega Real, donde el almirante había mandado a Alonso de Ojeda y Ginés de Gorvalán en busca de oro. Al no encontrar grandes yacimientos, levantaron un fuerte para asegurar la presencia española en la isla. El fuerte de Santo Tomás fue una de las primeras construcciones españolas en la isla. Se quedaron para su custodia 70 hombres al mando de Pedro Margarit. En las inmediaciones se levantó la fortaleza de la Magdalena, dejando como encargado a Luis de Arriaga. Eran posiciones defensivas para contener a los indios.

La Española no era una isla rica y las granjas agropecuarias que se habían montado tenían todavía una producción muy escasa.

La mala gobernanza hizo que en la isla se empezara a pasar hambre, lo que provocó, junto a las enfermedades sobrevenidas, una elevada mortalidad entre los colonos e indios que debilitó la presencia española en la isla. La escasez de alimentos generó un gran descontento social y numerosas revueltas. Los dos pueblos se vieron acosados por enfermedades, unas traídas de Europa y otras adquiridas en la isla, que causaron una gran mortalidad, que agravó la tensión entre colonos y taínos y frenó el proceso de colonización, obligando a la Corona a replantear sus estrategias.

Canoabó y otros caciques empezaron a hostigar el fuerte de Santo Tomás, haciendo que huyeran sus defensores.

Colón entendió que iba a ser difícil pacificar la isla mientras Canoabó siguiera libre y ordenó a Alonso de Ojeda que le capturase. Lo hizo bajo un engaño. Alonso Ojeda con diez castellanos fue a visitar al cacique a su tribu para llevarle como regalo unos grilletes labrados en las Vascongadas que los nativos creían celestes. Unos días después, Canoabó, confiado, subió a un caballo y dejó que le pusieran los grilletes. Los indios de la tribu huyeron al ver la llegada de más hombres a caballo. Ojeda llevó a Canoabó a la Isabela, donde fue juzgado por la destrucción del Fuerte Navidad y declarado culpable. Quedó encerrado en la casa de Colón, a quien trataba con desprecio. A Ojeda le respetaba por haberle hecho prisionero. Canoabó se ahogó cuando se hundió la nave que lo iba a llevar a España en una tormenta.

Anacaona, que consideraba a los españoles como seres sobrenaturales, huyó al cacicazgo de su hermano Bohechío.

Bartolomé Colón, el hermano del almirante, después de fundar Santo Domingo el 5 de agosto de 1496, conocido primero como Nueva Isabela en honor a la reina Isabel, se dirigió con sus tropas al cacicazgo de Jaragua con la intención de someter al hermano de Anacaona, Bohechío. Cuando los españoles entraron en la comarca de Jaragua, salió a su encuentro la majestuosa Anacaona, en una litera llevada por seis indios. Llevaba una túnica multicolor de algodón que le cubría hasta la mitad de los muslos y en su cabeza una corona de flores rojas y blancas que expandían un fuerte perfume. Llevaba de adornos collares y brazaletes del mismo color que las flores de la corona.

Bohechío, aconsejado por su hermana, decidió reconocer la soberanía de los Reyes Católicos y pagar el tributo del maíz, cazabe de sus cultivos, pescados y otros productos que Bartolomé aceptó. Pasados dos días de fiesta, Bartolomé Colón dijo a Bohechío y a su hermana Anacaona que su visita era para establecer el protectorado de España sobre aquella región, y logró que el cacique aceptase. Al año siguiente volvió Bartolomé a la provincia de Jaragua para cobrar el tributo acordado y fue tan bien acogido como en la primera visita, tanto por Bohechío como por Anacaona.

Después de la caída en desgracia de los Colón y del desafortunado gobierno de Bobadilla, los Reyes Católicos nombraron el 3 de septiembre de 1501 a Ovando gobernador de las Indias. El día 16 del mismo mes le transmitieron instrucciones para la nueva etapa. La Corona quería poblar las nuevas tierras a la manera de Castilla y evangelizar a los habitantes.

Nicolás Ovando pertenecía a una familia adinerada de Cáceres. Había ingresado muy joven en la orden de caballería de Alcántara al servicio de la iglesia y de la corona. En la guerra dinástica de Castilla tomó partido por Isabel.

La expedición que iba a llevar a Ovando a La Española estuvo compuesta por 32 navíos. Fue la mayor flota que se había enviado al Nuevo Mundo. Al puerto de Sanlúcar llegaron comerciantes de todos los rincones para vender sus mercancías y productos con los que fundar nuevos pueblos. Como la empresa era muy grande, fue difícil su financiación, por lo que hubo cierto retraso para pagar los últimos gastos.

Se embarcaron semillas y ganado, sobre todo sementales y potras, así como animales domésticos de vacuno, porcino, cabrío y de todo tipo. Subieron a los barcos unos 2.500 hombres, entre los que figuraban: gente de tropa y oficios como carpinteros, pintores, panaderos, carniceros, zapateros, médicos y un sinnúmero de etcéteras. Se almacenaron en los barcos armas, municiones y pólvora; herramientas para los trabajos civiles y militares.

A Ovando le acompañaron en el viaje Francisco Pizarro, Juan Ponce de León, Bartolomé de las Casas, Lucas Vázquez y otros hombres importantes que serán protagonistas en el futuro. Embarcaron también doce monjes bajo la dirección espiritual de Alonso del Espinal para establecer allí la Orden franciscana y convertir a los indígenas al cristianismo.

El día 13 de febrero de 1502, la flota salió de Sanlúcar de Barrameda y llegó a La Española el 15 de abril. Un punto de inflexión en el proceso de asentamiento español en el continente americano.

Nicolás de Ovando es una figura clave y muy discutida en la historia de España en América. Tenía órdenes de consolidar el dominio español en la isla dejando atrás los conflictos y la inestabilidad de la gobernación de Colón y Bobadilla. Su misión era asegurar el control de la isla y fomentar los asentamientos atrayendo a nuevos colonos para crear núcleos de poblaciones según la cultura y costumbres de Castilla. Tendría además que impulsar el desarrollo económico, investigar si había minas de oro u otros recursos.

Cuando la expedición llegó a La Española, Ovando se encontró con una rebelión de nativos; una sublevación enquistada desde Punta Flecha en 1942.   Una vez en la isla, al gobernador le llegó la noticia de que los taínos de Jaragua estaban tramando un plan contra los españoles dirigido por el hermano de Anacaona.

Corría el mes de julio de 1503 cuando Ovando promulgó un bando para avisar que se iba a trasladar a Jaragua en el cacicazgo de Higüey. Una comarca que se extendía por todo el suroeste gobernado por el cacique Bohechío. El caudillo taíno le había preparado una fiesta, pero Ovando atacó y saqueó el poblado. Muy pocos aborígenes lograron sobrevivir. Pudo escapar Anacaona y su hija Higüemota; su sobrino Guarocuya fue capturado y entregado a fray Bartolomé de las Casas, que le cristianizó y bautizó con el nombre de Enriquillo. Un curioso personaje.

Muertos su hermano y su marido, Anacaona se convirtió en el caudillo del cacicazgo. El gobernador mandó a Juan Esquivel que capturara a Anacaona, a la que había condenado a la horca. La taína no era una mujer vulgar, era hermana y mujer de caciques. Con Canoabó había tenido una hija. Durante su búsqueda y captura hubo muchas bajas, por ambos bandos. Fue una guerra de guerrillas y batallas abiertas con muchas bajas por ambos lados.

La guerra contra los taínos tuvo lugar por muchos motivos, pero evitables por ambas partes: Sea por la matanza de los españoles del Fuerte Navidad. Por la reyerta de Punta Flecha. Por la ley de las encomiendas. Por los ataques de los indios al fuerte Santo Tomás, por los abusos sexuales con las indias, por las arbitrariedades contra los indios en el sureste de la isla o por una suma de todos estos hechos. Fue una guerra causada por uno u otro bando, aunque se puede resumir que, como sucede siempre, un pueblo conquistado se resiste a sus invasores.

Anacaona fue localizada, apresada y, en un hecho difícil de entender, ahorcada con 80 taínos.

La contienda sirvió para encontrar a varios españoles dispersos por el cacicazgo que se había unido con las hijas de nativos. Vivían rodeados de mancebas y criadas tainas. Ovando les obligó a que escogiesen a una de ellas y se casara con ella, lo que consideraron un duro castigo.

Se firmó un acuerdo de paz. Los nativos entregarían una cosecha de sus productos para alimentar a los españoles, pero permanecerían en sus poblados. El cacique propuso un pacto mayor de amistad: intercambiar su nombre con el de Juan Esquivel.

Ovando mandó establecer un destacamento de vigilancia con nueve hombres en Higüey. Sin embargo, los colonos volvieron a cometer abusos, provocando un nuevo levantamiento.

Cotubanamá, que era ahora el cacique del territorio de Higüey, intentó volver a pactar con los españoles, pero la rectitud de Ovando y los abusos de algunos colonos llevaron a la rotura de los acuerdos y a la reanudación de las hostilidades conocidas como «Las Guerras del Higüey». Una serie de enfrentamientos armados entre españoles y taínos en los que el cacique demostró su habilidad como estratega militar. Un buen jefe indígena que resistió a los conquistadores.

El gobernador, enterado de los sucesos, promulgó a finales de 1503 una nueva guerra. Esta vez los combates fueron más duros. El mando se lo volvió a dar a Juan Esquivel. Muchos hombres acudieron a las armas bajo la promesa de que se les entregarían esclavos por su aportación a la causa. Después de numerosos combates, la resistencia indígena empezó a quebrarse y Cotubanamá se refugió en la isla de Saona con sus familiares. Hasta allí fue perseguido por Esquivel, quien le hizo prisionero y le llevó a Santo Domingo, donde fue ahorcado en 1504. Con su muerte la isla quedó aparentemente pacificada.

Nicolás de Ovando es una figura controvertida en la historia de América y en particular de La Española. Consolidó el dominio español en la isla; fue un buen administrador, pero también el responsable por su rigidez de una guerra evitable.

En sus primeros años como gobernador disfrutó de una autonomía casi total respecto de la metrópoli. Ovando convirtió a Santo Domingo en el centro administrativo y religioso.

En febrero de 1504, con Jaraguá pacificada, mandó fundar Santa María de la Vera Paz, Salvatierra de la Saban, Azua y San Juan de Maguana, nombrando teniente gobernador a Diego Velázquez Cuéllar.

Ovando, según sus contemporáneos, “era un hombre muy íntegro y riguroso y, aunque muy humilde en su comida y vestido, hablaba siempre del honor, de la autoridad, de la rectitud y el respeto a las órdenes recibidas». Fue honesto en obras y palabras. No era avaricioso ni codicioso”.

 La guerra y una serie de epidemias habían reducido la población indígena. Habían muerto más de mil personas, sobre todo taínos, por la guerra, las epidemias o los trabajos forzados en los yacimientos mineros.

El 20 de diciembre de 1503, la reina

Desarrolló la industria minera y el cultivo de la caña de azúcar importada de Canarias.

De Ovando han dicho sus documentalistas que le gustaba el gobierno de la isla, pero no sus nativos. Introdujo de nuevo el sistema de la encomienda, que consistía en que a un colono se le concediera un grupo de indígenas para instruirles en la fe católica, pero tendría que defenderles de otros colonos e indígenas, de amenazas externas, darles sustento y pagar lo acordado por los trabajos agrícolas que realizaran. La facultad de repartir indios era del gobernador.

Las consecuencias de las encomiendas no fueron las deseadas porque se convirtió en un sistema de explotación laboral. Los indígenas trabajaban sin recibir la remuneración acordada, por lo que hubo numerosas rebeliones.

Otra reacción poco comprensible de Ovando fue cuando la flota del cuarto viaje de Colón quedó destruida por una tempestad en el verano de 1503. Diego Méndez protagonizó la hazaña de atravesar en canoa la distancia entre Jamaica y La Española para informar y pedir ayuda a Ovando de la situación desesperada en la que se encontraban los supervivientes. El gobernador tardó siete veces en permitir que fueran auxiliados y se decidió a hacerlo cuando los religiosos empezaron a afearle su conducta.

En el año 1507, con Fernando como regente de Castilla y ante las noticias que llegaban de Ovando de La Española, el rey nombró responsable de los asuntos de Indias al obispo Juan Rodríguez Fonseca y sustituyó a numerosos cargos de la administración de Santo Domingo por hombres afines a la Corona; en particular, el nuevo tesorero Miguel Pasamonte, un hombre fiel y de la confianza del rey Fernando.

En 1508 encargó a Juan Ponce de León la conquista y pacificación de la isla de San Juan.

La Corona española se dio cuenta de los abusos cometidos en el sistema de encomiendas y de las consecuencias negativas que tenía para los indígenas, por lo que se promulgaron diversas leyes para proteger los derechos de los nativos.

El 9 de julio de 1509 llegó a Santo Domingo Diego Colón como nuevo gobernador. Ovando fue sometido a juicio de residencia para dictar si había cumplido con sus deberes, si había actuado de manera honesta y si había respetado las leyes y reglamentos.

Una vez en España, fue nombrado Comendador Mayor de la orden de Alcántara. Murió el 29 de mayo de 1511 en Sevilla durante una reunión de la orden.

 

PARA MÁS INFORMACIÓN, CONSULTAR:

1-Lamb, Úrsula:  Frey Nicolás de Ovando, gobernador de las Indias. Madrid, CSIC, 1956.

2-Mira Caballos, Esteban:  Frey Nicolás de Ovando y los orígenes del sistema colonial español. Santo Domingo, Patronato de la Ciudad Colonial, 2000.

3-Mira Caballos, Esteban (2014).  La armada española colonizadora de Nicolás Ovando. Madrid, Ateneo, 1892.               

4-Ruiz Martínez, Cándido: Gobierno de Ovando. Santo Domingo:

5-Rivero, Francisco:  Núñez de Balboa y Nicolás de Ovando. Coloquios Históricos de Extremadura. 30 de abril de 2014