Valladolid es una ciudad de extraordinaria riqueza histórica, cuyo patrimonio refleja el protagonismo que desempeñó durante el Renacimiento y el Barroco. Entre sus edificios más singulares está el Palacio del Conde de Gondomar, conocido popularmente como la Casa del Sol, nombre que recibe por el relieve solar de su fachada principal. Se trata de uno de los ejemplos más notables de la arquitectura palaciega renacentista de la ciudad. Un edificio vinculado a la figura de don Diego Sarmiento de Acuña, conde de Gondomar, uno de los diplomáticos más influyentes de la Monarquía Hispánica.
Diego Sarmiento de Acuña, que vivió entre 1567 y 1626, primer conde de Gondomar, fue un destacado hombre de Estado al servicio de Felipe III. Desempeñó en dos ocasiones el cargo de embajador en Inglaterra, donde desarrolló una intensa actividad diplomática en un momento de profundas tensiones religiosas y políticas entre las coronas inglesa y española. Su inteligencia, su dominio de la diplomacia y de la negociación y su extraordinaria cultura le permitieron ganarse la confianza del rey Jacobo I, hasta el punto de convertirse en uno de los diplomáticos extranjeros con mayor influencia en la corte inglesa.
Consiguió que Inglaterra mantuviera su política de neutralidad durante los primeros años de la Guerra de los Treinta Años.
Su actuación fue determinante para que Jacobo I ordenara la ejecución de sir Walter Raleigh en 1618, considerado por la Monarquía Hispánica uno de sus enemigos más peligrosos tras sus expediciones contra los dominios españoles en América. Impulsó las negociaciones para el llamado Spanish Match, el proyecto de matrimonio entre el príncipe de Gales, el futuro Carlos I, y la infanta María Ana de Austria, aunque finalmente no llegó a celebrarse.
Para mantener informado al Gobierno español, organizó además una eficaz red de corresponsales e informadores en Inglaterra, lo que le permitió conocer con rapidez los movimientos políticos de la corte londinense.
Muchos nobles y caballeros ingleses de la época le atribuían una influencia excesiva sobre el monarca. Mientras gozaba de la estima de Jacobo I, buena parte de la opinión pública inglesa le llamaba el “Maquiavelo español”. Su figura alcanzó tal notoriedad que Thomas Middleton lo caricaturizó en la célebre obra teatral “A Game at Chess”, estrenada en 1624, donde aparecía representado como el «Caballero Negro».
El prestigio de Gondomar se sustentaba no solo en su habilidad política, sino también en una sólida formación humanística. Poseía la biblioteca privada más importante de España y una de las mejores de Europa, si no la mejor. Estaba integrada por más de quince mil volúmenes sobre historia, derecho, teología, literatura, ciencia y política.
Natural de la nobleza gallega, Diego Sarmiento de Acuña mantuvo siempre una estrecha vinculación con Galicia y defendió activamente los intereses del antiguo Reino de Galicia en la corte de Madrid. Entre sus logros políticos destaca la recuperación del voto en Cortes para Galicia en 1623.
El edificio conocido hoy como Casa del Sol fue mandado construir hacia 1540 por el licenciado Sancho Díaz de Leguizamón, un vizcaíno miembro del Consejo Real de Castilla y prestigioso jurista. En aquella época, Valladolid era una de las ciudades más importantes de la Corona de Castilla y sede de la Real Chancillería, el más alto tribunal de justicia del reino al norte del Tajo. La residencia respondía al deseo de su propietario de levantar un palacio acorde con su posición social y próximo al principal núcleo político y aristocrático de la ciudad, situado en torno a la iglesia de San Pablo.
Como era habitual entre la nobleza y los altos funcionarios del siglo XVI, la fachada se concibió como un símbolo de prestigio. El gran sol antropomorfo que la corona constituía el emblema heráldico de los Leguizamón y acabaría dando nombre al edificio. Cuando el palacio pasó a manos del conde de Gondomar, este respetó el motivo solar e incorporó a la fachada sus propias armas.
Cuando murió su propietario en 1599, sus herederos vendieron el edificio a Diego Sarmiento de Acuña, que lo convirtió en su residencia al tiempo que adquirió el patronato de la cercana iglesia de San Benito el Viejo, donde dispuso su panteón familiar.
El interior se articula en torno a un elegante patio porticado de dos plantas, siguiendo el modelo de los grandes palacios castellanos del siglo XVI.
La amplitud del edificio le permitió establecer una residencia acorde con su creciente relevancia política y albergar su extraordinaria biblioteca.
Aunque gran parte de su vida transcurrió en Inglaterra, la Casa del Sol fue su principal residencia en España. Desde ella administró sus bienes, redactó parte de su abundante correspondencia diplomática y recibió a numerosas personalidades relacionadas con la política y la cultura de su tiempo.
ENTRE LA HISTORIA Y LA LEYENDA
Al margen de su indudable valor histórico, la Casa del Sol ha dado origen a numerosas leyendas que forman parte del patrimonio popular de Valladolid. Aunque carecen de base documental, estos relatos han contribuido a crear el halo de misterio que aún rodea al edificio.
La tradición afirma que el gran sol de piedra que preside la fachada fue colocado bajo una singular conjunción astral y que, durante las noches más oscuras, desprendía una tenue luminosidad destinada a proteger la casa y la biblioteca del conde. Otros relatos aseguran que bajo el palacio existían pasadizos secretos que comunicaban con otros edificios palaciegos del entorno y permitían trasladar discretamente libros y documentos.
Otra de las historias más conocidas habla de una estancia siempre cerrada donde Gondomar conservaba un misterioso espejo capaz de mostrar cuanto sucedía en la corte de Londres. Con el paso de los siglos, las narraciones populares añadieron nuevos elementos: corrientes de aire inexplicables, pasos en habitaciones vacías o el leve rumor de páginas que parecen pasar solas, como si el viejo bibliófilo continuara consultando sus libros.
Existe incluso la creencia de que quien contemple fijamente el sol de la fachada al mediodía y formule un deseo recibirá la claridad necesaria para encontrar la solución a sus problemas.
El antiguo palacio del conde de Gondomar continúa siendo uno de los edificios históricos más emblemáticos de Valladolid, donde el rigor de la historia y el encanto de la tradición popular conviven para mantener viva la memoria de uno de los personajes más fascinantes del Siglo de Oro español.
En la actualidad, la Casa del Sol forma parte del Museo Nacional de Escultura.












PARA MÁS INFORMACIÓN, CONSULTAR A
Urrea, Jesús. Arquitectura y nobleza. Casas y palacios de Valladolid. Valladolid: IV Centenario Ciudad de Valladolid, 1996.
Martín González, Juan José. La arquitectura doméstica en el Valladolid del Renacimiento. Valladolid: Ayuntamiento de Valladolid, 1989.
García Melero, José Enrique. Arquitectura barroca de los siglos XVII y XVIII. Madrid: UNED, 2012.
Mansilla Reoyo, Serafín. La biblioteca del conde de Gondomar. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1946.
Andrés Hernández, Helena. «La Casa del Sol: el palacio del conde de Gondomar en Valladolid». En arquitectura palaciega en el Valladolid de la Corte. Valladolid: Universidad de Valladolid, 2018.
Redondo Cantera, María José. El palacio del Conde de Gondomar en Valladolid: Boletín del Museo Nacional de Escultura.