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España en América

LA PRIMERA GUERRA EN EL NUEVO MUNDO. LOS TAÍNOS 6

By 6 de marzo de 2026No Comments

Entre el 80 y el 90 % de los taínos vivían en la isla y estaban organizados en cacicazgos independientes con un jefe o cacique como autoridad. Colón mandó abrir amplios caminos para que pasaran caballerías, y que las comarcas se comunicaran con la Isabela y entre ellas.

La función social de los cacicazgos estaba bien establecida. El cacique dirigía la comunidad. Su grupo familiar, sus amigos y escogidos eran conocidos como los nitaínos y actuaban como guerreros. Los naborías eran los trabajadores del campo y los behiques, los sacerdotes de su religión.

Cada poblado tenía el mismo patrón urbano. Las cabañas eran sencillas, construidas de madera con ramas, cañas o paja, y se distribuían en círculos. Se llamaban bohíos. Las rectangulares y más grandes donde vivía el cacique y su familia eran conocidas como las caney, que ocupaban el centro del poblado.

En marzo, Colón ordenó a Pedro Margarit la construcción del fuerte Santo Tomás en el centro de la isla, en el valle de la Vega Real. Y mando levantar otro cercano, La Magdalena, dejando como encargado a Luis de Arriaga. Eran posiciones defensivas para contener a los indios si se levantaban. Entre la Isabela y los fuertes se hizo un camino o senda que recibió el nombre de puerto de los hidalgos.

Los españoles de la Isabela y de los fuertes empezaron a pasar hambre y enfermedades y empezaron a conspirar contra el Almirante.

Canoabó y otros caciques hostigaban y mataron por sorpresa a algunos españoles, por lo que abandonaron el fuerte Santo Tomás y huyeron.

Colón entendió que iba a ser difícil apaciguar la isla mientras Canoabó siguiera libre y ordenó a Alonso de Ojeda que le capturase. Lo hizo bajo un ardid que ha sido divulgado por Bartolomé de las Casas. Ojeda con diez hombres fue a visitar al cacique para llevarle como regalo unos grilletes metálicos labrados en Vizcaya que los indios creían que eran objetos celestes. Días después, Canoabó, confiado, subió a un caballo y dejó que le pusieran los grilletes. Los indios de la tribu huyeron al ver los caballos. Ojeda llevó a Canoabó a la Isabela, donde fue juzgado por la destrucción del Fuerte Navidad y declarado culpable. Quedó encerrado en la casa de Colón. Canoabó, muy soberbio, trataba a Colón porque era el jefe de los extraños el que le había hecho prisionero.

Los indios decidieron atacar Isabela para rescatar a Canoabó, pero fueron rechazados. Ante el hostigamiento y acoso de los indios, Colón decidió librar la batalla en el sureste de la isla. El 27 de marzo de 1495 derrotó a la coalición indígena en la llamada “Batalla de Vega Real”, con lo que la isla se pacificó en parte.

A Canoabó le iban a enviar a España, pero el barco que estaba atracado en el puerto se hundió durante una tormenta arrastrando al cacique.

En abril, Colón se hizo de nuevo al mar con rumbo oeste, bordeando el sur de Cuba y descubriendo Jamaica.

 El 11 de junio de 1495, Colón regresó a España y atracó en Cádiz con dos embarcaciones: la Niña y la India. Este fue el primer barco construido en América.

En octubre de 1495, los Reyes enviaron cuatro carabelas con Juan Aguado para investigar la gobernanza en las nuevas tierras.

Desde 1496 hasta 1500, en ausencia de Cristóbal Colón, la isla fue gobernada por su hermano Bartolomé. Su mandato se centró en la consolidación de los asentamientos españoles y en la explotación de los recursos naturales de la isla, aplicando de manera estricta el sistema de la encomienda. Dejó despoblada la Isabela y fundó en el sur de la isla un asentamiento conocido como Nueva Isabela, en la orilla oriental de la desembocadura del río Ozama.

La isla había cambiado por completo. Se habían levantado numerosos núcleos poblacionales y se habían creado muchas granjas agropecuarias.

En 1497 estalló en la isla una nueva revuelta encabezada por Francisco Roldán y otros colonos, que no habían cobrado sus salarios. Intentaron embarcarse en una carabela y, al no conseguirlo, se refugiaron en el interior de la isla. El hermano del almirante intentó pactar con Roldán, pero estallaron nuevos conflictos.

Fray Bartolomé de las Casas denunció los abusos cometidos y propuso la abolición de la encomienda. La corona española ante estas noticias promulgó una ley aboliendo la esclavitud y proclamando que “los indios eran españoles con todos los derechos”. Sin embargo, estas disposiciones no siempre se cumplieron.

Francisco de Bobadilla, comendador mayor de León, fue enviado por los Reyes Católicos en el año 1500 para investigar las acusaciones que llegaban a España de Colón y sus hermanos.

El día 23 de agosto de 1500, Bobadilla llegó a La Española como juez. En Nueva Isabela estaba otro hermano del almirante: Diego Colón. A los dos días de tomar posesión de su cargo, exigió la liberación de los presos, pero Diego Colón se negó a reconocer su autoridad, alegando que el título de almirante de su hermano estaba por encima de Bobadilla. ​

Bobadilla escuchó las acusaciones. A los Colón se les culpaba del maltrato a los indígenas en contra de las disposiciones de la reina Isabel y de una mala administración en la isla. Se liberaron los presos e inició una investigación secreta en la que participaron los enemigos de los Colón, que al final fueron denunciados por no justificar las cantidades de oro prometidas y por los decepcionantes resultados económicos. Después de evaluar las acusaciones, ordenó la prisión y la confiscación de los bienes del almirante y de sus hermanos. En septiembre, en Nueva Isabela, los Colón fueron arrestados y enviados a España.

Bobadilla asumió el gobierno de la isla, pero su administración fue quizá peor. Intento encontrar oro con locura e incluso los indios recibieron un peor trato.

El 25 de noviembre de 1500 llegaron a la península y los reyes ordenaron que los dejaran en libertad. El 17 de diciembre de 1500 se presentaron ante los Reyes Católicos en Granada. El almirante se echó a llorar, consolado por la reina; pero su hermano Bartolomé no lloró ni se arrodilló.

Después del indulto real, Bartolomé acompañó de nuevo a su hermano Cristóbal en el último de sus cuatro viajes, pero ya no recuperan la gobernación de la isla e, incluso, se les prohibió desembarcar en La Española.

 

PARA MÁS INFORMACIÓN, CONSULTAR A:

Oter, Frederick Albion (1908). Juan Ponce de León. Harper & Brothers.

Badillo, Jalil Sued (2008).