INTRODUCCIÓN:
El Monasterio de Santa Clara en Tordesillas es un edificio de influencia mudéjar que esconde la historia de un palacio ligado a los reyes de Castilla. El rey Alfonso XI mandó su construcción y años después se transformaría en un convento de monjas clarisas de clausura.
ORÍGENES DEL PALACIO:
La tradición popular atribuye a Pedro I la fundación del palacio, pero fue su padre Alfonso XI quien, en 1340, ordenó su construcción para celebrar la victoria contra los benimerines en el Arroyo del Salado. Por ese motivo fue conocido como «Paleo Benamerin». Fue levantado siguiendo la estructura de los palacios musulmanes como residencia de Leonor de Guzmán, la amante de Alfonso XI, con la que tuvo 10 hijos. Alfonso estaba casado con María de Portugal, con quien tuvo a Pedro I, heredero legítimo al trono. Leonor fue una figura clave en la historia de Castilla.
La rivalidad entre Pedro I y su medio hermano, Enrique II, el hijo de Leonor, se transformó en odio y terminó en una sangrienta guerra civil que cambió la dinastía reinante en Castilla.
LA EXPANSIÓN DEL PALACIO DE PEDRO I
A la muerte de Alfonso XI, Pedro, su heredero, continuó las obras del palacio, con nuevos elementos mudéjares para darle mayor belleza y distinción. Se remodeló siguiendo los patrones arquitectónicos del reino de Granada, gracias a la amistad que el rey tenía con los emires Yusuf I y Muhammad, que le enviaron alarifes y decoradores granadinos.
Pedro se había casado en Valladolid con Blanca de Borbón en 1353, pero la abandonó a los 3 días de la boda por el impago de la dote pactada y porque ya mantenía una relación amorosa con María de Padilla. El matrimonio con Blanca fue validado por la iglesia, pero el rey la tuvo cautiva en distintas fortalezas del reino hasta que murió en 1361, a los 25 años, en Medina Sidonia, se dice por orden del rey.
Pedro de Castilla había conocido a María de Padilla en 1352 y desde ese momento mantuvieron una relación amorosa constante. Aunque no hay una fecha precisa ni está confirmado ni por la Iglesia, algunos historiadores sugieren que pudo haber un matrimonio secreto antes de su boda oficial con Blanca de Borbón.
Pedro y María de Padilla pasaron largas temporadas en Tordesillas y María utilizó el palacio como residencia. Tuvieron cuatro hijos.
Pedro I declaró en las Cortes de Sevilla del año 1362, un año después de la muerte de María, que ella había sido su única y legítima esposa, anulando de este modo sus otros matrimonios al estilo islámico. Por lo tanto, aunque no se conoce la fecha exacta de una boda, en el año 1362 el rey legitimó oficialmente como su esposa a María. Es decir, solo fue reconocida como reina después de su muerte.
Cuando muere Pedro I a manos de su medio hermano Enrique en el campo de Montiel, su hija, la infanta Beatriz, en 1363 cumplió el deseo de su padre convirtiendo el palacio en convento de clarisas. Sus hijas Constanza e Isabel se trasladaron a Inglaterra. La primera fue duquesa de Lancaster y la segunda duquesa de York. Alfonso de Castilla, el único hijo varón, murió de niño.
LA ARQUITECTURA DEL PALACIO DE TORDESILLAS.
El palacio fue rehabilitado por Pedro I con alarifes y artesanos musulmanes. Usaron como aparejo ladrillo y piedra de mampostería y sillería y le decoraron con yeserías y artesonados policromados inspirados en el arte nazarí de la Alhambra. El complejo tenía dos pisos con puertas de entrada. Un corredor lo perimetraba y conectaba con la Iglesia de San Antolín.
Es uno de los edificios más brillantes de la arquitectura mudéjar por su riqueza ornamental y por el uso de patios y fuentes que le dan ligereza, color y un cierto aire exótico.
La vida palaciega se confeccionó en torno al pequeño patio mudéjar, llamado “Patio Árabe” o de “María Padilla”, que conserva la decoración original. Está formado por arcos dobles lobulados y en herradura que descansan sobre finas columnas que soportan capiteles corintios. Las paredes se levantaron con profusas yeserías, ornamentadas con motivos vegetales y con inscripciones como reflejo del lujo oriental.
El palacio contaba con otro patio llamado “Vergel”, más amplio y ajardinado, con un estanque o fuente de agua en el centro.
Para mayor confort en la estancia palaciega, se montaron unos baños árabes con salas frías, templadas y calientes.
Un elemento muy significativo del palacio es la llamada Capilla Dorada, que pudo haber sido el salón del trono o el oratorio privado del rey. Es una sala de planta cuadrangular cubierta por una cúpula semiesférica de dieciséis lados con trompas cónicas en los ángulos para que descarguen sobre cuatro sectores. La techumbre está enriquecida con un impresionante artesonado decorado con lazos y cordones entrelazados. Está inspirado en el recinto almohade de la mezquita de Córdoba. Sobresalen en sus paredes restos de pinturas del siglo XIV. Las enjutas están ricamente decoradas con yeserías de motivos vegetales. Algún historiador menciona que la ornamentación dorada original fue destruida por un incendio.
La Capilla Dorada es un espacio que encapsula la magnificencia y la fusión cultural del arte mudéjar castellano del siglo XIV.
Las cocinas y almacenes daban al norte y las habitaciones regían al Duero.
FUNDACIÓN DEL CONVENTO:
El destino del palacio cambió radicalmente con la muerte de Pedro I. Después de morir María de Padilla en el año 1361, Pedro I redactó un testamento ordenando que el palacio fuera transformado en un convento con monjas clarisas, como quería María. Pedía a las monjas que rogaran a Dios por su alma, por la de su madre y por la de María Padilla.
La infanta Beatriz de Castilla, hija de ambos, fue la fundadora del convento en 1363. Para poblarle de monjas, pidió que algunas religiosas del Convento de Santa Clara de Astudillo que María Padilla había fundado se trasladaran a Tordesillas. El rey dispuso una importante asignación de las rentas y derechos al monasterio para asegurar su mantenimiento. La fundación se consolidó con la bula papal de 1365. Años después, Beatriz se retiraría a vivir en el monasterio.
La Casa de Trastámara estuvo íntimamente ligada al Palacio Tordesillas. Fue utilizado por todos los monarcas de la dinastía. Recibió varios privilegios de la realeza y donaciones de la nobleza. Una de las mayores fue la de Juana Alfonso de Castilla, hija de Alfonso XI de Castilla y Leonor de Guzmán, que cuando ingresó en el monasterio le donó todos sus bienes y señoríos.
A lo largo de los siglos, las necesidades del convento llevaron a la construcción o a la rehabilitación de estructuras como la iglesia, las dependencias, el claustro y otros espacios que se fusionaron en un conglomerado de estilos que enriquecieron al mudéjar original.
PALACIO. IGLESIA. HOSPEDERÍA PRISIÓN REGIA:
El monasterio acogió a mujeres de la alta nobleza: Profesó Juana Alonso de Castilla y su hija Leonor. Dentro de los muros estuvo cautiva Leonor Téllez de Meneses por conspirar contra Juan I y Leonor de Alburquerque por sospecha de traición contra Juan II de Castilla. En 1453 nació en sus aposentos Alfonso de Castilla, hijo de Juan II y de su segunda esposa, Isabel de Portugal, que fue utilizado por la nobleza para derrocar a su medio hermano Enrique IV. Su prematura muerte posibilitó que su hermana Isabel reclamase sus derechos al trono. En el monasterio vivieron, profesaron entregando dotes y bienes: Mayor Fernández, Mencía Niño, Isabel Vaca y tantas nobles de casas tan importantes como Mendoza, Rojas, Hurtado, Herrera, Arellano y Puertocarrero, cuyas tierras pasaron a engrosar el patrimonio del convento.
El edificio del palacio desde 1363 hubo que adaptarlo a su nueva función. Se conservó la fachada del antiguo palacio, la Capilla Dorada y los patios y los baños árabes.
La fachada decorada según el gusto almohade tiene incrustadas en cerámica las llaves del Paraíso, un motivo iconográfico utilizado en el mundo islámico como el símbolo de poder abrir y cerrar las puertas del paraíso.
En el Convento-Palacio se hicieron varias reformas para acoger a la reina Juana, a su hija Catalina y a su séquito en 1524. Fue confinada en el Cuarto Real Alto, un espacio levantado por Pedro I y reformado por Fernando el Católico. La reclusión de Juana mantenida por su padre fue tolerada por su hijo, el emperador Carlos V. Juana vivió en Tordesillas desde 1509 hasta su muerte en 1555, un larguísimo cautiverio de 46 años, donde ejerció nominalmente como reina.
En el año 1542 hubo que ampliar las habitaciones para alojar a su hijo, el emperador Carlos, que decidió que su hermana contrajera matrimonio con Juan III de Portugal para acercar ambos reinos. De este suceso es famosa la tradicional frase, sin que sepa si es cierta. “No tienes bastante con quitarme mi trono y mis joyas, sino que también quieres llevarte a mi Catalina”.
Los cortesanos que acompañaron a Juana a Tordesillas al principio de su cautiverio no eran del mismo nivel que los que tuvo los últimos días. Las visitas que recibió a lo largo de su reclusión fueron siempre interesadas. Las joyas con las que llegó al convento fueron desapareciendo con los años. Sus familiares tenían por costumbre abandonar el palacio con alguna joya de la reina.
LA IGLESIA DEL CONVENTO
La Iglesia es un ejemplo gótico mudéjar construida en la segunda mitad del siglo XIV con ladrillo y con piedra de mampostería y sillería. Por fuera es una fábrica sobria y bien integrada en el complejo conventual. Su fachada y puerta principal combinan el marco de templos castellanos con la ornamentación mudéjar. El ábside, que tiene planta rectangular, está enclavado en la estructura más amplia del monasterio. Sus muros se encuentran reforzados por contrafuertes que lo dividen en lienzos de dos cuerpos separados por una ménsula. En el piso superior hay unos huecos con arcos de medio punto para iluminar el presbiterio.
Por dentro consta de una nave de cinco tramos, cubierta por bóvedas de crucería de ladrillo planas.
En el lado del evangelio surgen capillas abovedadas entre contrafuertes. En la epístola sobresale la soberbia Capilla de los Saldaña, construida en 1435, que destaca por su tracería flamígera. Es una de las primeras y más «puras» manifestaciones de la influencia de Borgoña en Castilla que había traído a la corte el marido de la reina, Felipe I. Los artistas borgoñones representaron figuras humanas realistas en contraste con el idealismo italiano. Está cubierta con bóvedas de crucería de ladrillo. La capilla fue concebida como un panteón familiar y en ella estuvo provisionalmente enterrada la reina Juana. I de Castilla. Cuenta con un excelente retablo de puertas móviles.
La cabecera de la iglesia del Monasterio de Santa Clara es una obra maestra del arte mudéjar muy bien integrada en la estructura gótica. Está cubierta por un espléndido y monumental artesonado de madera policromada decorado con piñas talladas y con ricas formaciones geométricas de lazos y cuerdas entrelazadas, de coloración dorada. Consta de ocho lados en su parte superior, logrando una buena transición con la cuadrangular de la zona inferior. En el friso decorativo donde descansa la estructura se pueden ver pinturas góticas sobre tabla representando a Cristo, María y diversos santos.
Presidiendo el espacio de la capilla mayor hay un retablo barroco del siglo XVIII, que contrasta con la arquitectura gótica de la sala y que sustituyó al original. Está dedicado a la Eucaristía, aunque también tiene imágenes de Santa Clara y San Francisco.
El coro de la comunidad, llamado “Coro Largo, o Alto”, contacta con la iglesia, permitiendo a las religiosas participar en la liturgia sin ser vistas, como es tradición en los conventos de clausura.
La combinación de la estructura gótica con las ricas decoraciones mudéjares confiere al templo de Santa Clara un carácter histórico-artístico único. Está considerada como una obra mudéjar de las mejores de España.
En el siglo XVII, en el convento se hicieron obras para acondicionar el edificio a las necesidades de las monjas. El patio del Vergel fue reconstruido por Francisco de Praves, que levantó un claustro sobrio de piedra de cantería, con una galería de cuatro lados y de dos pisos con arcos de medio punto de estilo clasicista o neoherreriano.
En el convento, el estilo dominante es el mudéjar, pero el complejo es un conglomerado de estilos. Las zonas mudéjares son la fachada, la Capilla Dorada, el patio y los baños árabes y la Capilla Mayor. De estilo gótico se puede destacar la iglesia actual, aunque su presbiterio está cubierto por una rica artesanía mudéjar de madera, considerada como una obra maestra. Y del barroco clasicista del siglo XVII, el claustro actual conocido como “El Claustro del Vergel”.
A pesar de las transformaciones y añadidos, el edificio sigue siendo un testimonio excepcional del arte mudéjar cortesano en Castilla. El monasterio destaca por ser un impresionante ejemplo de la convivencia de diferentes estilos.
OCASO DEL CONVENTO REAL DE TORDESILLAS.
Con la muerte de Juana, el palacio y la reina cayeron en el olvido. Los reyes Felipe II y Felipe III se alojaron en el convento en alguna ocasión. Este último llevó a cabo las reformas del siglo XVII.
Carlos III decidió regalar el complejo a la villa de Tordesillas para que se demoliera y se abriera una plaza pública. En 1773, comenzó su demolición, que se fue retrasando hasta 1783. Hoy en ese solar están los Jardines de Palacio, que mantienen con su nombre el recuerdo de aquel portentoso monumento medieval que alojó a reyes, príncipes e infantes.
COLECCIONES ARTÍSTICAS Y MOBILIARIO.
El Monasterio alberga una colección de obras de arte religioso y un mobiliario histórico de Patrimonio Nacional, como “Un realejo y un virginal de la Reina Juana” del siglo XVI y un “clavicordio del XVIII”.
El Monasterio de Santa Clara es una fusión de estilos en el que sobresale el mudéjar.




































PARA MÁS INFORMACIÓN, CONSULTAR:
1- MARTÍN GONZÁLEZ, Juan José (1968). El arte en la provincia de Valladolid. Barcelona.
2- GONZÁLEZ HERNÁNDEZ, Ángel (2007). El palacio del rey don Pedro I de Castilla, en Tordesillas. Reales Sitios. Madrid: Patrimonio Nacional.
3-ZALAMA, Miguel Ángel (1994). Por tierras de Valladolid. León: Lancia.
4-RIVERA BLANCO, Javier; (1995). Catálogo monumental de Castilla y León. Valladolid: Junta de Castilla y León, Consejería de Cultura y Turismo.
5-CASTRO TOLEDO, Jonás (1981). Colección de Tordesillas. Valladolid: Instituto Cultural Simancas.
6- ZALAMA, M. A. (2000). Vida cotidiana y arte en el palacio de la reina Juana I en Tordesillas. Valladolid: Universidad de Valladolid