Arroyo de la Encomienda es un municipio situado al suroeste de Valladolid, a menos de diez kilómetros de la capital. Aunque conserva su propia identidad administrativa, forma parte del área metropolitana. En su casco histórico se alza la iglesia de San Juan Ante Portam Latinam, un ejemplo interesante y poco conocido del románico de Valladolid.

El topónimo Arroyo de la Encomienda resulta especialmente significativo. El término «arroyo» alude, como es evidente, a la existencia de un pequeño curso de agua. Por su parte, «encomienda» hace referencia a una demarcación territorial y económica vinculada a una orden militar. Las encomiendas constituían unidades de administración de los bienes y rentas de estas instituciones, confiadas a la autoridad de un comendador, que tuvieron lugar en España durante la Reconquista. La orden religiosa militar defendía una comarca a cambio de las rentas y tributos por su protección.

La denominación latina Ante Portam Latinam significa literalmente «ante la Puerta Latina» y hace referencia a la antigua puerta de Roma junto a la cual, según una tradición cristiana, san Juan Evangelista habría sufrido el martirio del aceite hirviendo durante la persecución del emperador Domiciano. Según este relato, el apóstol salió milagrosamente ileso del suplicio. Fue desterrado a la isla de Patmos, donde la tradición cristiana sitúa la redacción del Apocalipsis.

El episodio dio origen a una celebración litúrgica dedicada a san Juan Ante Portam Latinam, fijada el 6 de mayo.

La iglesia de Arroyo estuvo vinculada a la Orden de San Juan de Jerusalén, circunstancia que explica la presencia de la advocación de San Juan Ante Portam Latinam y al nombre del municipio que perteneció a la encomienda de San Juan, cuyo señorío se encontraba en Wamba.

La Orden de San Juan de Jerusalén nació con una finalidad hospitalaria, vinculada a la atención de peregrinos y enfermos, aunque con el tiempo asumió también funciones militares y territoriales.

La actual Soberana Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén conserva aquella tradición hospitalaria mediante diversas actividades asistenciales, sanitarias y humanitarias.

La iglesia de San Juan Ante Portam Latinam es un templo de reducidas dimensiones, de una sola nave y cabecera semicircular, en el que destacan especialmente la portada meridional, el ábside y la riqueza escultórica de algunos de sus capiteles y canecillos. Está datada hacia 1150 dentro del románico de influencia cisterciense.

El edificio ha sufrido diversas transformaciones a lo largo de su historia. La intervención más importante tuvo lugar entre 1875 y 1876, bajo la dirección del arquitecto Jerónimo Ortiz de Urbina. Durante esta intervención se modificaron algunos elementos del edificio, entre ellos la espadaña, que fue trasladada a los pies del templo, y se construyó la sacristía adosada al muro norte. Asimismo, la antigua cubierta de madera fue sustituida por una bóveda de medio cañón de ladrillo.

La actuación debe entenderse dentro de la cultura restauradora; en la segunda mitad del siglo XIX se desarrolló en España un renovado interés por la conservación de la arquitectura medieval. En este contexto tuvieron especial influencia las teorías restauradoras de Eugène Viollet-le-Duc.

Jerónimo Ortiz de Urbina fue una figura destacada de la arquitectura vallisoletana del siglo XIX. Arquitecto formado en la Real Academia de Nobles Artes de San Fernando, y estuvo vinculado a la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción.

El edificio conserva una notable armonía arquitectónica que puede apreciarse por la ausencia de construcciones a su alrededor.

Por el exterior sobresale ábside semicircular, articulado mediante dos columnas adosadas que ascienden desde esbeltos basamentos hasta el alero. Los tres paños del ábside están abiertos por ventanas rematadas por arquivoltas de medio punto, apoyadas sobre pequeñas columnas de fustes cilíndricos. Sus capiteles presentan una rica decoración escultórica en la que se combinan motivos vegetales, animales y seres del imaginario románico.

Entre las representaciones destaca un capitel en el que un personaje masculino parece sujetar las patas delanteras de dos leones que atacan a una figura femenina. También aparecen aves afrontadas y una figura femenina de doble cola, identificada tradicionalmente como una sirena.

La portada meridional se abre en el centro del muro y está formada por seis arquivoltas de medio punto. Los dos interiores están formados por baquetones y la exterior está ornamentada con motivos radiales. Las arquivoltas descansan sobre tres pares de columnas, reconstruidas en el siglo XIX.

Los seis capiteles combinan motivos vegetales y figurativos. En el lado izquierdo predominan los motivos vegetales, salvo en el capitel exterior, en el que un ave es acosada por otras aves. En el lado derecho vuelven a aparecer motivos vegetales y un capitel que tiene una escena de caza. En los cimacios hay relieves de cuadrúpedos muy deteriorados.

El alero presenta decoración de puntas de diamante, mientras que el tejaroz se sostiene sobre nueve canecillos muy erosionados. A pesar de su estado de conservación, se reconoce a un masculino, un búho, una liebre abatida y una serpiente.

El interior tiene una planta, una única nave, que comunica con la cabecera mediante un estrecho arco triunfal. El presbiterio es de tramo recto y desemboca en un ábside semicircular, iluminado por tres vanos.

Los capiteles de las ventanas presentan una decoración más sencilla que la de la portada y la cabecera exterior, con representaciones de piñas, aves y diversos cuadrúpedos. Un repertorio simbólico y decorativo de gran variedad.

A pesar de sus reducidas dimensiones y de las transformaciones experimentadas a lo largo de los siglos, San Juan Ante Portam Latinam conserva un notable interés histórico, arquitectónico y escultórico. Su vinculación con la Orden de San Juan, su temprana cronología dentro del románico vallisoletano y, especialmente, la calidad de algunos de sus capiteles y canecillos hacen de este pequeño templo uno de los testimonios más singulares del románico rural de la provincia de Valladolid.

 

PARA MÁS INFORMACIÓN, CONSULTAR:

  1. Calabia Ibáñez, Luis: José Martí y Monsó. Valladolid, 1969.
  2. Bernard, Manuel: Galería biográfica de artistas españoles del siglo XIX. Madrid, Giner, 1975.
  3. Calabia, Luis: Biografía de Martí y Monsó. 1978.
  4. Brasas Egido, José Carlos: Institución Cultural Simancas, Diputación Provincial, 1982.